Los beneficios del factoring en las PyMES

La inestabilidad económica, la inexperiencia en los negocios y los gastos imprevistos, representan las dificultades más recurrentes a la hora de emprender cualquier tipo de negocio. Es por esto que muchos empresarios han puesto sus esfuerzos en buscar otras formas de obtener dinero de manera más fácil y sin trámites.

Ante este escenario, el factoring aparece como una eficiente forma para salir de apuros y se ha convertido en el último tiempo en una de las alternativas de financiamiento más solicitadas por los pequeños y medianos empresarios dentro del mercado de facturas. Pero ¿a qué se debe este interés por el factoring?

Su éxito radica en ser una opción distinta, rápida y eficiente para tener dinero, sin recurrir a préstamos engorrosos ni trámites en instituciones financieras que siempre terminan en interminables cuotas con altos intereses o en un “no” como respuesta.

Beneficios

La ecuación es bastante simple: obtener mayor liquidez  adelantando el pago de facturas que suelen cobrarse en un plazo extendido. Por ejemplo,  en vez de esperar 60 días para el pago de una factura, con el factoring se puede acceder a este capital de forma inmediata, lo cual  es un beneficio a considerar comparando con otras formas de obtener liquidez.

Por otro lado, no se requieren mayores requisitos para acceder al factoring. De hecho, es bastante simple, ya que también se puede adquirir online, lo cual ha logrado satisfacer la demanda de las PyMES y, además, ha permitido que muchas entidades financieras trabajen abiertamente y con transparencia para quienes necesitan apoyo financiero.

Una empresa que ha dado buenos resultados incluso mejor que el factoring es Bolsa de Productos, una sociedad anónima que estrega este servicio regulado por la Ley 19.983 y es supervisada por la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS), por lo que además se trata de una modalidad segura y confiable, ya que a través de su plataforma se puede encontrar la información que busca y requiere el emprendedor.

A esto le podemos sumar otra ventaja como lo es el ahorro de labores, ya que la empresa contratante puede despreocuparse de la carga administrativa que involucra el cobro de facturas o el pago a proveedores, y, de esta manera, centrarse en otros asuntos más importantes como buscar nuevos clientes, mejorar el servicio, aumentar la producción, entre otros.

Por otra parte, el factoring entrega flexibilidad crediticia, ya que se puede recurrir a esta metodología cada vez que sea necesario y va a depender directamente de las necesidades de la empresa.

Si bien es una modalidad que entrega varias ventajas para los emprendedores, también hay que considerar otros puntos que deben ser analizados detalladamente por los socios de la empresa. Por ejemplo, hay que tomar en cuenta los intereses pues podría reducir las ganancias, por lo que se recomienda analizar cada caso para evitar mayores complicaciones a futuro.

Además, otra desventaja es que algunas entidades de factoring no entregan facilidades a clientes que no poseen suficiente experiencia o solvencia. En este caso en particular, por lo general se actúa al igual que en los bancos, es decir se pide un aval o garantía para así acceder a la prestación.

Por último, otra desventaja de esta modalidad es que resulta poco efectivo cuando se trata de empresas que poseen una gran variedad de clientes y sus facturas emitidas son de costo bajo, puesto que los costos por gestión operativa tienden aumentar mucho, lo que terminará restando efectividad al negocio.

Si bien se trata de desventajas que hay que considerar, lo cierto es que esta modalidad no implica endeudamientos o largos procesos de trámites, los cuales son aspectos que valoran los empresarios que buscan el éxito en el mundo de los negocios.

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