Durante la mañana de este lunes, el exsubsecretario del Interior, Manuel Monsalve, reiteró su inocencia en el marco de la audiencia de preparación del juicio oral en el 7° Juzgado de Garantía. Monsalve enfrenta graves acusaciones por los delitos de violación y abuso sexual en contra de una subalterna. Con un refuerzo significativo de pruebas, el Ministerio Público ha presentado un total de 89 testigos en este caso, entre los que se encuentran figuras prominentes como el expresidente Gabriel Boric y los exministros Carolina Tohá y Luis Cordero, además de varios exfuncionarios del Ministerio del Interior que han estado en contacto con la denunciante. Ante la gravedad de las acusaciones, la Fiscalía ha solicitado una pena de 14 años de cárcel para Monsalve, lo cual subraya la seriedad con la que se está llevando a cabo este tribunal.
Las pruebas a presentar son múltiple y abarcan desde imágenes de cámaras de seguridad hasta fotografías que documentan las lesiones presuntamente sufridas por la denunciante. Además, la Fiscalía incluirá peritajes del Servicio Médico Legal y mensajes de WhatsApp intercambiados entre el acusado y la víctima desde el 2 de febrero de 2024, la fecha de los hechos. Monsalve, por su parte, ha estado recogiendo peritajes privados que, según su defensa, podrían validar su inocencia. Entre ellos se encuentran estudios médicos, bioquímicos y psicológicos que serán presentados para contrarrestar las acusaciones formuladas en su contra.
Uno de los factores críticos en este caso es el paradero del garzón Macario Vargas Pérez, quien atendió a Monsalve y a la denunciante en la cena que precedió a las acusaciones. De acuerdo a lo que ha declarado en varias ocasiones, Vargas no pudo recordar detalles clave ni pudo identificar a los involucrados, lo que ha suscitado dudas sobre la veracidad de las declaraciones de Monsalve respecto a su estado de memoria tras la cena. Además, Vargas afirmó que en el restaurante donde se llevaron a cabo los hechos nunca había oído hablar de casos de intoxicación o drogas, algo que la defensa de Monsalve ha insinuado como una posibilidad.
A menudo, el exsubsecretario ha sostenido que no recuerda lo ocurrido después de la cena. Esta falta de memoria ha llevado a su defensa a sugerir que fue drogado, una alegación que complica aún más la narrativa de los eventos. Sin embargo, la declaración del mesero ha presentado inconsistencias, ya que juró no haber trabajado durante el periodo en que se desarrollaron los hechos, a pesar de que los registros del local contradicen su versión. Esta situación ha generado preocupación entre las autoridades encargadas de la investigación, quienes han hecho múltiples esfuerzos por localizar a Vargas para aclarar su testimonio y su relevancia en el contexto de este caso.
La Fiscalía ha demostrado un compromiso por encontrar al garzón, emitiendo oficios y buscando su paradero desde mediados de febrero. A pesar de sus intentos, hasta el momento no han logrado ubicar a Vargas, quien ha dejado el país temporalmente. La falta de testigos presenciales y la incertidumbre sobre lo que realmente ocurrió durante esa fatídica noche del 22 de septiembre de 2024 continua siendo un punto oscuro en este caso. La próxima audiencia promete ser crucial para el desarrollo del proceso y para esclarecer las circunstancias que rodearon estas denuncias, en un caso que ha captado la atención del público y que tiene repercusiones significativas en la esfera política chilena.
















