A fines de agosto, el mundo del espectáculo chileno se sorprendió con la noticia del quiebre amoroso entre Ana Sol Romero y Douglas, tras 25 años de matrimonio. La ex pareja, que ha residido en Florida, Estados Unidos, durante los últimos nueve años, se encuentra actualmente inmersa en un proceso de divorcio que ha sido objeto de numerosas especulaciones y rumores en los medios. La situación se ha vuelto más complicada con el desarrollo de nuevos antecedentes que han surgido en tribunales, lo que ha llevado a la opinión pública a estar más interesada en los detalles de este abrupto final.
Según la información proporcionada por el diario Las Últimas Noticias, Ana Sol presentó una solicitud de disolución matrimonial el pasado 15 de junio, lo que marcó el inicio de un enfrentamiento legal tenso y polémico. Uno de los puntos más chocantes de su defensa es la acusación de que Douglas la habría estado vigilando sin su consentimiento, tras el hallazgo de un rastreador escondido en su vehículo. Este descubrimiento ha llevado a Ana Sol a cuestionar los motivos detrás de las inesperadas apariciones de Douglas en lugares donde ella se encontraba, sugiriendo que podría haber tenido acceso a sus movimientos a través de dispositivos tecnológicos.
El escrito judicial también menciona que la comunicadora sospecha que Douglas ha mantenido un control exhaustivo sobre su vida, incluso afirmando que pudo haber accedido a su teléfono y otros servicios telemáticos. La defensa ha solicitado al tribunal que se desactiven estos posibles dispositivos de seguimiento y que se realice un análisis forense para esclarecer la situación. Esta solicitud pone de relieve las tensiones en la relación y las preocupaciones de Ana Sol sobre su seguridad personal y la de sus hijas.
Además de las acusaciones de vigilancia, el documento judicial detalla situaciones de abuso verbal y desprecio por parte de Douglas hacia Ana Sol, que habrían afectado el bienestar emocional de la comunicadora y el ambiente familiar. Según se alega, él ha menospreciado a su esposa en presencia de las niñas, lo que ha generado un clima de tensión y conflicto en el hogar. Se menciona también que Douglas habría tomado medidas drásticas, como apagar el aire acondicionado o cortar el internet, situaciones que resaltarían un comportamiento controlador y dañino.
Finalmente, se destaca el comportamiento financiero de Douglas, quien habría dejado de contribuir a los gastos del hogar desde mayo, redirigiendo unilateralmente los fondos de la cuenta conyugal a una cuenta personal. Ana Sol, enfrentando una carga económica cada vez mayor, ha tenido que recurrir a préstamos para mantener a sus hijas y cubrir los gastos del hogar. Estas acciones se describen como un intento deliberado de Douglas de forzar a su esposa a ceder en el proceso de divorcio, lo que ha añadido un complejo nivel de drama y conflicto a esta ya tumultuosa separación.
















