Este viernes, el Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago ha dado un paso significativo en la investigación del caso Convenios al emitir órdenes de arresto contra varias personas vinculadas a la ONG ProCultura. Alberto Larraín, cofundador de la organización, se encuentra entre los acusados, lo cual ha generado una gran atención mediática y pública. La orden no solo apunta a Larraín, sino también a otros personajes clave dentro de la ONG, lo que sugiere que la pesquisa se está ampliando para abordar posibles irregularidades más amplias en la administración de los fondos públicos.
Junto a Larraín, la orden de arresto también se extiende a María Constanza Gómez, representante legal de ProCultura, así como a María Teresa Abusleme, exdirectora de estudios de la misma organización. Esta decisión judicial parece indicar que el tribunal está persiguiendo una red de complicidades, ya que las funciones de estas personas dentro de la ONG les habrían proporcionado acceso directo a los recursos financieros en cuestión.
Además, las acciones del juzgado incluyen a Evelyn Magdalena, quien ocupó el cargo de jefa de la División de Desarrollo Social Humano del Gobierno Regional Metropolitano (Gore RM). Esta conexión resalta la importancia de la colaboración entre las ONG y el gobierno en programas sociales, y subraya la necesidad de transparencia en la gestión de estos convenios. La implicación del Gore en este caso podría tener repercusiones políticas significativas.
Por último, el caso también involucra a Gabriel Pardo, quien es pareja de Abusleme y participó como contratado por el Gore para establecer vínculos con ProCultura. Su inclusión en las órdenes de arresto pone de manifiesto el entrelazamiento de relaciones personales y profesionales, lo que añade una capa adicional de complejidad a la investigación. Las autoridades están investigando si estas conexiones han influido en la adjudicación y ejecución de proyectos críticos como el programa de prevención del suicidio ‘Quédate’.
Cabe destacar que esta noticia se encuentra en desarrollo y se espera que haya más información a medida que avance la investigación. La situación requiere una vigilancia continua, ya que el caso plantea serias dudas sobre la forma en que se manejan los convenios entre las organizaciones no gubernamentales y las entidades públicas, así como el uso efectivo de los recursos destinados a la prevención del suicidio en una sociedad que enfrenta este grave problema.
















