El estreno de «Blindado», dirigido por David Yarovesky y protagonizado por Bill Skarsgård y Anthony Hopkins, ha generado una serie de reacciones encontradas por parte de la crítica. La película, que se presenta como un remake de la argentina «4×4», dirigida por Mariano Cohn y Gastón Duprat, ha dejado a muchos espectadores y críticos cuestionándose la efectividad de su guion. No obstante, el primer reconocimiento que surge de esta crítica es la falta de conocimiento sobre la obra original, que podría haber influido en la forma en que se percibe este nuevo proyecto en el panorama cinematográfico español. Desde el principio, se ha planteado un debate sobre si la culpa de las deficiencias radica en el remake o si ya existían en el material fuente, aunque el foco principal se centra en la adaptación de Yarovesky en este estreno del 30 de mayo de 2025.
A lo largo de la película, Yarovesky se muestra como un director ágil y experimentado, logrando una impresionante planificación que mantiene al espectador al borde de su asiento, a pesar de que la mayor parte de la acción sucede en el interior de un automóvil. La habilidad del director para utilizar el espacio limitado y crear un sentido de claustrofobia está respaldada por un trabajo técnico sólido a cargo de Michael Dallatorre en la fotografía y de Andrew Buckland y Peter Gvozdas en el montaje. La utilización de planos en movimiento y travellings dentro del vehículo logra dar vida a una historia que, de otra manera, podría haber resultado monótona. Sin embargo, la crítica destaca que, a pesar de las virtudes visuales, la estructura narrativa parece flaquear bajo el peso de un guion poco convincente.
El protagonismo de Bill Skarsgård como el personaje principal se convierte en el eje alrededor del cual gira la narrativa. Su actuación se considera una de las más destacadas de la película, ya que logra dotar a su personaje de humanidad y profundidad a lo largo de la trama. Sin embargo, el personaje de Anthony Hopkins, que permanece principalmente como una presencia vocal, no logra equilibrar este dinamismo. Esto genera una dicotomía en las interpretaciones entre las voces originales y el doblaje, en un intento por mantener la tensión dramática. Con todo, la narrativa parece reducirse a una confrontación entre arquetipos, lo que provoca que las caracterizaciones de ambos protagonistas terminen sonando a discursos preconcebidos en lugar de diálogos auténticos.
Un aspecto que también merece atención es el vehículo en sí, el SUV de lujo denominado Dolus, que representa no solo un elemento narrativo, sino también un atractivo visual significativo. Aunque se trata de un modelo ficticio, la creatividad detrás de su diseño podría haber aportado un ángulo interesante a la narrativa. Sin embargo, la película parece arriesgarse demasiado en su representación de la realidad, lo que la aleja de una posible conexión con el público. La creación de este automóvil, junto a su fantasía de características imposibles, termina reminiscente de un juego de condiciones que, en vez de sumarse a la historia, se convierte en un lastre que le resta credibilidad a la trama.
En términos generales, a pesar del enfoque técnico bien logrado y las actuaciones esforzadas, «Blindado» no logra superar las expectativas que una premisa tan prometedora podría haber generado. Comparaciones con títulos cinematográficos de situaciones de encierro como «Buried» o «127 Hours» subrayan sus limitaciones, colocándola en una liga inferior que no logra trascender a su contexto modesto. Lo cierto es que, a pesar de contar con un talento actoral indudable y el empeño de todo un equipo, «Blindado» se queda corta, sugiriendo que tanto Skarsgård como Yarovesky deberán reconsiderar sus elecciones creativas para evitar quedar atrapados en un ciclo de producciones que no logran dejar huella en la pantalla.
















