En el marco de su 70° aniversario, Copefrut dio inicio oficial a la temporada de cerezas 2025–26 en un evento que reunió a productores, asesores y representantes del mundo agrícola. Esta celebración marca un hito importante, no solo por la trayectoria de la compañía, sino también por las nuevas metas que se plantean ante un año desafiante para la industria. Andrés Fuenzalida, gerente general de Copefrut, destacó la importancia de adoptar una mentalidad diferente en esta nueva temporada, enfatizando que el enfoque debe ser más que solo el crecimiento: «Se trata de consolidar lo aprendido, producir mejor y proyectar nuestros mercados con inteligencia». Esto resalta el compromiso de Copefrut con la sostenibilidad y la calidad, aspectos que son clave en su estrategia de exportación a nivel global.
El economista Óscar Landerretche, quien fue invitado especial al evento, aportó un análisis profundo sobre el contexto económico global y los retos que enfrenta la agroexportación chilena. En su intervención, Landerretche subrayó la urgente necesidad de que Chile transicione desde un modelo centrado en la producción en masa hacia uno que priorice el valor agregado y la calidad de sus productos. Destacó a las cerezas como un símbolo del «Chile agrícola moderno y sostenible», un producto que puede ayudar a posicionar al país en mercados internacionales cada vez más competitivos.
Durante la apertura, el equipo técnico de Copefrut expuso las proyecciones y objetivos clave para la nueva temporada. Jaime Pizarro, jefe del Programa Cerezas, compartió estrategias sobre cómo obtener fruta de alto calibre y firmeza, elementos que son fundamentales para satisfacer la demanda internacional. Además, Manuel Ibáñez, gerente de Operaciones y Calidad, presentó nuevas medidas que se implementarán para mejorar los estándares de selección y empaque. Estas iniciativas buscan reforzar la consistencia y diferenciación del producto Copefrut en el mercado global, asegurando así su posición competitiva.
Felipe Casanova, gerente comercial, también ofreció una mirada optimista sobre las perspectivas del mercado de cerezas para el ciclo 2025–26. Con un volumen proyectado de 131 millones de cajas, lo que representa un aumento del 5% respecto a la temporada anterior, Casanova destacó la importancia de diversificar destinos comerciales. Resaltó la necesidad de fortalecer la presencia de las cerezas chilenas en Asia y otros mercados estratégicos, así como la promoción de la reputación y el valor del producto a través de campañas de marketing. Este cambio en los hábitos de consumo, que ahora sitúa a la cereza como un alimento cotidiano más que un producto de regalo, abre nuevas oportunidades comerciales para la industria.
El evento culminó con un llamado a la colaboración por parte de Eduardo Papic, gerente de Productores, quien enfatizó que el éxito futuro de la industria depende del trabajo conjunto entre todos los actores involucrados. «La confianza entre productores, técnicos y mercados es lo que ha hecho de Copefrut una empresa líder durante 70 años», concluyó. Con esta apertura, Copefrut no solo celebra su historia, sino que también se enfoca en un futuro donde calidad, eficiencia y sostenibilidad son los pilares que definirán la próxima era de la fruticultura chilena.
















