La reciente muerte violenta del periodista Andrés Caniulef ha conmocionado a la comunidad periodística y a los medios de comunicación en Chile. Este trágico acontecimiento ha sacado a la luz la generosidad de un querido animador de Canal 13, quien, según reveló Raquel Argandoña, ayudó considerablemente a Caniulef durante su lucha contra la adicción a las drogas. Argandoña mencionó en su programa Tal Cual que el animador pagó de su bolsillo un tratamiento de rehabilitación para Caniulef, lo que pone de relieve la importancia de la solidaridad entre profesionales en situaciones críticas.
Jordi Castell, fotógrafo y conocido en el mundo del espectáculo, también ha comentado sobre el apoyo que recibió Caniulef de diferentes personas, destacando la discreción con la que se llevaron a cabo estas ayudas. En su cuenta de TikTok, Castell cuestionó públicamente quiénes fueron los verdaderos benefactores del periodista y sugirió que, aunque hubo muchas ayudas anónimas, un animador destacado, cuya identidad permanecía oculta, jugó un papel crucial en su rehabilitación. Esto ha dejado a muchos especulando sobre quiénes realmente estaban dispuestos a ayudar en momentos tan difíciles.
La mención de Pancho Saavedra por parte de Castell ha generado revuelo en los medios, ya que su comportamiento discreto ha sido contrastado con la atención pública que recibió la muerte de Caniulef. Castell insinuó que Saavedra no solo pagó las rehabilitaciones sino que también contribuyó al funeral del periodista, pero que esto había permanecido en la sombra, mientras el foco se dirigía a la supuesta hipocresía de otros animadores que ahora intentan homenajear a Caniulef. Las palabras de Castell sugieren que hay más personas involucradas de lo que se ha hecho público, planteando un sentido de injusticia sobre el reconocimiento de la labor de estas personas.
Daniel Fuenzalida, otro animador reconocido y amigo cercano de Caniulef, ha expresado su opinión ante las críticas que emergieron tras la muerte del periodista. En respuesta a Castell, quien cuestionó la sinceridad de los mensajes de homenaje, Fuenzalida defendió su postura y resaltó que él y otros hicieron todo lo posible por ayudar a Caniulef durante su vida. En su mensaje, dejó claro que la finalidad de su contribución nunca fue buscar reconocimiento público, sino un acto genuino de apoyo hacia un amigo en momentos de vulnerabilidad.
Este episodio ha desatado un debate más amplio sobre la responsabilidad de los medios de comunicación y de sus figuras emblemáticas al reconocer el valor del trabajo y las luchas de sus colegas en situaciones difíciles. La muerte de Caniulef no solo ha traído tristeza sino también una reflexión sobre cómo la industria del entretenimiento y su comunidad pueden ser más solidarias y transparentes. Las historias de apoyo anónimo, los gestos desinteresados y el reconocimiento real de las contribuciones de aquellos que nos han dejado son temas que deben discutirse, en honor a la memoria de quienes intentaron salir adelante pese a las adversidades.
















