Con una notable participación tanto presencial como online, la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (ACERA A.G.) llevó a cabo su Conferencia de Prensa Anual de las Energías Renovables y el Almacenamiento, en la que se congregaron hasta 360 asistentes, incluidos medios de comunicación y analistas del sector energético. Encabezada por el presidente de ACERA, Sergio del Campo, y la directora ejecutiva, Ana Lía Rojas, la conferencia tuvo como objetivo presentar el balance del sector eléctrico de 2025 y las prioridades estratégicas para 2026. Los líderes del gremio abordaron los hitos relevantes de un año en el que la energía se convirtió en tema fundamental de debate, especialmente en lo que respecta a tarifas eléctricas, la seguridad del suministro y la transición hacia fuentes más limpias y sostenibles.
Durante la sesión, ACERA subrayó que Chile avanza hacia una matriz eléctrica más renovable, alcanzando niveles récord en la participación de energías limpias. Sin embargo, el balance también reveló que los desafíos actuales del sistema eléctrico están más relacionados con problemas de infraestructura y flexibilidad operativa, en lugar de la expansión de generación, que no está acompañada por un crecimiento en la demanda. Esto marca un cambio crítico en la discusión sobre cómo el país debe manejar su electrificación y cómo desarrollar infraestructura clave como los sistemas de transmisión y almacenamiento, vitales para la sostenibilidad del sector.
Un aspecto destacado fue el aumento en el uso de sistemas de almacenamiento de energía, que en 2025 jugaron un papel estructural crucial en la red eléctrica. Con una capacidad de 1.575 MW operativos y 6.770 MW en construcción, el almacenamiento de energía no solo contribuyó a la estabilidad y eficiencia del sistema, sino que también demostró un crecimiento significativo, con 2 TWh de energía almacenada, aumentando un 200% respecto al año anterior. Las recientes modificaciones regulatorias también brindan un panorama más claro para futuras inversiones, lo que resalta la importancia de fortalecer el marco normativo que respalde este avance.
Otro punto de atención fue el estancamiento de la demanda eléctrica, que solo creció un 0,4% en 2025, lo que plantea preocupaciones sobre la dependencia del país de las importaciones de combustibles fósiles y la insuficiencia del consumo eléctrico en relación con la capacidad renovable disponible. Ana Lía Rojas enfatizó que sin un crecimiento sostenido de la demanda eléctrica, la transición energética podría verse comprometida. Esto es alarmante para la sostenibilidad económica y energética de Chile, que necesita un incremento en el uso de electricidad como parte de su estrategia de desarrollo productivo.
De cara al 2026, ACERA identificó como prioridad la necesidad de avanzar en la ejecución de proyectos de transmisión y almacenamiento, así como recuperar el crecimiento de la demanda eléctrica, alineando el diseño del mercado con una matriz eléctrica más competitiva y resiliente. Con el 95% de los proyectos en desarrollo enfocados en energías renovables y almacenamiento, Chile se enfrenta a su fase más crítica en la ejecución efectiva de la transición energética. A medida que el país avanza hacia una mayor independencia energética, es imperativo que se superen los cuellos de botella que hoy limitan el desarrollo óptimo del sector.
















