Héctor Oyarzún, hijo de Guillermo Oyarzún, el conserje de 70 años agredido por Martín de Los Santos, expresó su indignación y preocupación tras la captura del agresor en Brasil. En una entrevista ofrecida a Chilevisión (CHV), Héctor reveló que recibió un mensaje insultante de de Los Santos mientras este estaba prófugo de la justicia. El mensaje, en el que el imputado lo tildó de «Perkin ctm», fue una sorprendente comunicación que Héctor vio solamente al día siguiente. A pesar de la provocación, decidió no responder, compartiendo el mensaje solamente con su abogada para que conociera la situación.
El hijo de Guillermo también mostró su preocupación por la posible vigilancia que Martín de Los Santos podría haber ejercido sobre su familia. Según Héctor, el imputado habría tomado fotografías de la numeración de la casa de sus padres en Conchalí, lo que le genera un estado de angustia y temor por la seguridad de su familia. Para abordar esta inquietud, anunció que dejaría constancia en Carabineros y la Policía de Investigaciones (PDI) sobre lo sucedido, con la intención de que se cree un registro del comportamiento inquietante del agresor.
La situación se complicó aún más cuando Martín de Los Santos hizo una publicación en su cuenta oficial de Instagram, en la que afirmaba que alguien de su entorno había conversado con Guillermo Oyarzún en su domicilio. De acuerdo a de Los Santos, este encuentro fue un intento de diálogo para resolver la situación de manera «respetuosa y humana». Sin embargo, Héctor Oyarzún desmintió esta versión, aclarando que la persona estuvo solamente fuera de su residencia y no tuvieron contacto directo, lo que refleja la tensión que rodea a este caso.
La familia Oyarzún ha tomado medidas para asegurar su protección ante posibles acciones del imputado y su círculo cercano. Héctor mencionó que los vecinos del pasaje ya están alertados sobre cualquier comportamiento sospechoso en la zona y que no dudarán en preguntar quiénes son las personas que transiten por ahí. Esta precaución ha generado una sensación de comunidad dentro del pasaje, donde todos están atentos a protegerse mutuamente ante la amenaza que representa de Los Santos.
El caso, que ha capturado la atención de los medios y la opinión pública, continúa siendo un punto de discusión en la sociedad chilena, no solo por la agresión sufrida por Guillermo Oyarzún, sino también por las complejidades que surgen en torno a la seguridad y bienestar de las familias afectadas. La situación de Héctor y su padre resalta la importancia de la solidaridad comunitaria y la necesidad de medidas adecuadas ante el miedo a represalias, formando un llamado a la acción tanto a las autoridades como a la sociedad para enfrentar la violencia.
















