Recibir el primer sueldo a menudo crea una ilusión de abundancia que puede llevar a decisiones financieras poco sabias, advierte Patricia Esparza, académica de la Escuela de Ingeniería Comercial de la Universidad de Las Américas. Este fenómeno afecta principalmente a los jóvenes que comienzan su vida laboral, quienes, en su entusiasmo, suelen olvidar la importancia del ahorro. Según Esparza, esta percepción errónea de riqueza es uno de los principales obstáculos para establecer hábitos financieros saludables y puede conducir, en muchos casos, al consumo excesivo. «La planificación financiera es crucial para romper este ciclo de comportamientos nocivos, cuyas repercusiones pueden extenderse durante años, impactando negativamente en el bienestar general y en la salud mental de las personas», enfatiza la experta.
La realidad, plantea Esparza, es que al recibir el sueldo, muchos individuos pueden sentirse ricos durante unos días, pero es esencial aterrizar esta idea para evitar gastos innecesarios. La académica recomienda determinar un monto específico para ahorrar mensualmente, incluso si se trata de un pequeño porcentaje de los ingresos. «Un ahorro constante, aunque sea del 5 o 10%, nos ayudará a manejar las emociones que impulsan el consumo inmediato y nos permitirá prepararnos ante posibles contratiempos financieros», señala. Esta estrategia no solo fortalece la salud financiera personal y familiar, sino que también reduce la dependencia del crédito.
Es fundamental distinguir entre gastos fijos y variables para mantener una buena salud financiera. Esparza explica que, mientras los ingresos suelen ser estables, los gastos varían dependiendo del estilo de vida de cada persona. Por lo tanto, es importante aprender a priorizar los gastos esenciales, como alimentación y vivienda, y revisar cuidadosamente otras categorías de gastos. Este análisis crítico puede revelar oportunidades de ahorro, ayudando a las personas a identificar esos pequeños gastos diarios, conocidos como «gastos hormiga», que aunque parecen insignificantes, pueden acumularse y afectar el presupuesto mensual de forma considerable.
La educación financiera debe comenzar desde una edad temprana, enfatiza Esparza. Enseñar a niños y adolescentes a identificar y gestionar sus gastos prioritarios les brinda herramientas para tomar decisiones más responsables en el futuro. En un escenario donde el crédito se ha vuelto accesible incluso para personas sin ingresos estables, este aprendizaje se vuelve urgente. Muchas veces, los jóvenes reciben tarjetas de crédito sin comprender su verdadero funcionamiento, lo cual puede llevar a la acumulación de deudas insostenibles. La académica advierte que es vital transmitir que estos instrumentos no representan dinero extra, sino que constituyen compromisos financieros que deben ser utilizados con responsabilidad.
Por último, es necesario recalcar que una buena educación financiera no solo previene problemas económicos, sino que también contribuye al bienestar psicológico de las familias. Por ello, incorporar herramientas de gestión financiera en el hogar es esencial. Comprender cómo funciona el dinero y cuáles son las implicancias del uso del crédito puede empoderar a las personas para que asuman control sobre su situación financiera. «Las tarjetas de crédito deben ser vistas como una deuda futura, no como un ingreso adicional. La responsabilidad en su uso es clave para evitar caer en un ciclo de endeudamiento sin fin», concluye Patricia Esparza, subrayando la importancia de la concienciación financiera.
















