Un ataque a mano armada tuvo lugar ayer por la noche en la región de Arica y Parinacota, donde un grupo de militares estaba llevando a cabo un procedimiento de vigilancia fronteriza. Según fuentes de Radio Bío Bío, el incidente se produjo en el sector de Quebrada Concordia luego de que el personal militar detectara dos vehículos sospechosos que circulaban de oeste a este, en una zona conocida por su vinculación con delitos como contrabando y tráfico de personas.
Al aproximarse a los vehículos para ordenar a sus ocupantes que se detuvieran, las instrucciones no fueron respetadas, lo que llevó a los militares a proceder con precaución. En un giro inesperado, una de las camionetas empezó a disparar contra la patrulla militar. Los soldados, que se encontraban realizando su labor de control, respondieron a la agresión utilizando sus fusiles IWI Galil ACE 22 N-C, pero a pesar de la situación tensa, no se reportaron lesionados entre los efectivos del Ejército.
A pesar de la rápida respuesta de los militares, los ocupantes de los vehículos lograron darse a la fuga, lo que genera preocupación en las autoridades sobre la seguridad en la frontera. Este hecho delictivo resalta los peligros que enfrentan las fuerzas de seguridad en el cumplimiento de su deber, especialmente en áreas vulnerables donde los delitos transfronterizos son comunes.
En la mañana del día siguiente, se encontró una camioneta que coincidía con la descripción de una de las involucradas en el ataque, la cual contenía manchas de sangre en su interior. Este descubrimiento ha llevado a las autoridades a abrir una línea de investigación sobre la posibilidad de que alguno de los involucrados en el tiroteo hubiera resultado herido. La Policía de Investigaciones (PDI) está ahora a cargo del caso, realizando las diligencias necesarias para esclarecer lo sucedido.
Las clases presenciales en la Universidad Diego Portales (UDP) y en la Universidad Alberto Hurtado (UAH) han sido suspendidas tras nuevas amenazas de ataques, en un contexto de creciente violencia en la región. Este ataque a los militares añade a la preocupación general por la seguridad pública en Chile, convirtiéndose en un recordatorio de las amenazas que enfrentan tanto a los ciudadanos como a las fuerzas del orden en la lucha contra el crimen organizado y el tráfico ilícito.
















