Este lunes se formalizó la situación legal del dueño de un perro de raza pitbull que atacó y mató a un adulto mayor en Melipilla, un incidente trágico que ha conmocionado a la comunidad. La víctima, un hombre de 81 años, sufrió heridas mortales durante el ataque que se registró el domingo alrededor de las 11:00 horas en el sector de Mallarauco. Las razones detrás de la agresión del animal siguen en investigación, pero se confirmó que el ataque fue de una violencia extrema, lo que resultó en la muerte del anciano.
De acuerdo con los informes, tras el ataque fatal, el pitbull se volvió agresivo y también atacó a otras dos personas, incluido el hijo de la víctima, un hombre de 42 años quien, aunque se encontraba herido, logró ayudar a su padre. Este suceso ha puesto de manifiesto la preocupación por la tenencia de perros potencialmente peligrosos y los riesgos que representan, tanto para sus dueños como para la comunidad en general.
El hijo del adulto mayor, para detener la agresión del perro, tomó la drástica decisión de disparar al animal con una escopeta. Con el fin de proteger a su padre, utilizó fuerza letal, lo que resultó en la muerte del perro. Sin embargo, esta acción también tuvo sus repercusiones legales, ya que la escopeta utilizada no estaba inscrita, lo que llevó a la detención del hombre por porte ilegal de arma de fuego.
Por su parte, el dueño del perro fue arrestado inicialmente bajo la acusación de cuasidelito de homicidio y cuasidelito de lesiones menos graves. Durante la audiencia, el fiscal de Melipilla, Christian Allende, solicitó medidas cautelares, incluyendo firma mensual en Carabineros y arraigo nacional. El tribunal accedió a estas peticiones mientras se continúa con la investigación del caso.
A pesar de la gravedad de los hechos, el dueño del perro, un hombre de 59 años sin antecedentes delictivos, fue dejado en libertad. El hijo del anciano, por su parte, fue liberado tras demostrar que actuó en defensa de su padre. Este acontecimiento ha abierto un debate sobre la responsabilidad de los dueños de mascotas y la necesidad de una regulación más estricta para la tenencia de razas consideradas peligrosas, en un contexto donde la seguridad pública se pone en primer plano.
















