La Confederación Nacional de la Pequeña, Mediana Empresa, Artesanado y Cooperativas de Chile (CONUPIA) ha emitido una severa advertencia sobre el impacto negativo que el aumento de los costos energéticos está teniendo en la producción y el empleo formal en el país. En un comunicado reciente, el gremio expresó su profunda preocupación por la situación de miles de pequeñas y medianas empresas, que se ven directamente afectadas por el encarecimiento de los combustibles. En un entorno económico débil, caracterizado por un bajo crecimiento y precarización laboral, las pymes se encuentran en una posición vulnerable ante la alza de los precios energéticos.
Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el alza sostenida en los precios de los combustibles se ha convertido en un factor crucial que agrava la situación de las pymes. Humberto Solar, presidente de CONUPIA, subrayó que este fenómeno no solo incrementa los costos de transporte, sino que impacta toda la cadena productiva: distribución, logística, insumos y servicios. Para las pequeñas y medianas empresas, esto implica operar con márgenes de ganancia cada vez más estrechos y en algunos casos, enfrentar la pérdida total de viabilidad económica.
Los índices económicos muestran cifras preocupantes, revelando que, aunque la inflación anual se sitúa actualmente en un 2,4%, las presiones en los costos, especialmente en el área de energía y transporte, son significativas. Este escenario de inflación de costos afecta desproporcionadamente a las empresas más pequeñas, que tradicionalmente cuentan con menor capacidad para absorber aumentos o repercutirlos en los precios sin arriesgar su clientela. La falta de recursos financieros y la caída del consumo se suman a la presión a la que están sometidas estas pequeñas unidades productivas.
El presidente de CONUPIA advirtió que las pymes están enfrentando lo que él denomina una «tormenta perfecta», donde los mayores costos de los combustibles, junto a la presión sobre los precios y la disminución de la demanda, crean un ambiente hostil para el desarrollo empresarial. Además, el estancamiento en el crecimiento salarial, con remuneraciones que solo crecen un 2,0% en términos reales, limita aún más el poder adquisitivo de las familias y, por ende, la demanda de productos y servicios locales. La caída de la actividad industrial y manufacturera complica aún más la situación y reduce las perspectivas de crecimiento futuro para este sector.
Ante este crítico contexto, CONUPIA ha hecho un llamado urgente a las autoridades para que implementen políticas públicas que ayuden a mitigar el costo de los combustibles, fortalezcan la demanda interna y ofrezcan apoyo directo a las pymes. Solar enfatizó que el problema trasciende las dimensiones económicas y social, advirtiendo que el debilitamiento del tejido productivo local no solo pone en riesgo miles de empleos, sino que también afecta el desarrollo territorial y la cohesión social del país. Sin medidas efectivas, el ciclo de bajo crecimiento y precarización podría profundizarse aún más, amenazando seriamente la estabilidad del sector.
















