Un reciente estudio de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales de la Universidad Andrés Bello, liderado por la Dra. Carla Fardella, pone de manifiesto la persistente brecha salarial de género en el mercado laboral chileno. A pesar de que hombres y mujeres cuentan con niveles educativos y de experiencia comparables, los datos revelan que las mujeres ganan significativamente menos que sus contrapartes masculinas. Con un ingreso promedio mensual de $897.019, las mujeres apenas logran percibir $756.715, lo que supone una diferencia del 24,4%. Este desbalance se mantiene también en el ingreso mediano, reflejando la necesidad de abordar las profundas raíces de esta desigualdad.
El estudio presentado por la Dra. Fardella destaca que, incluso en empresas del sector privado donde los datos muestran un rendimiento equivalente, las mujeres terminan ganando un promedio de un 28,7% menos que los hombres. Esta disparidad se observa no solo entre compañeros de trabajo con el mismo cargo y horas laborales, sino que persiste incluso al ajustar por antigüedad. Esto demuestra que no se puede atribuir únicamente a las características laborales de las trabajadoras, sino que hay factores más profundos que crean este ciclo de desigualdad.
Además, la investigación subraya el impacto negativo que la maternidad tiene en la trayectoria laboral de las mujeres. Los datos indican que al momento de tener su primer hijo, las probabilidades de empleo para las mujeres disminuyen, en contraste con un aumento en los hombres. Este fenómeno, conocido como “multa por hijo”, puede llevar a que los ingresos de las mujeres caigan hasta un 35% tras convertirse en madres. Este efecto es particularmente alarmante y resalta las dificultades que enfrentan las madres trabajadoras en el ecosistema laboral actual.
Las barreras invisibles también juegan un papel crucial en la perpetuación de la brecha salarial. Muchas mujeres sienten que no pertenecen a entornos laborales dominados por hombres, lo que genera una presión adicional para demostrar su valía continuamente. Las estructuras laborales actuales y las expectativas sociales limitan el acceso de las mujeres a roles de liderazgo y alta responsabilidad, quedando relegadas a sectores menos valorados. Esto no solo obstaculiza su desarrollo profesional, sino que también refuerza estereotipos de género en el ámbito laboral.
Finalmente, el análisis concluye que abordar la brecha salarial de género requiere una transformación estructural integral en el mercado laboral chileno. La Dra. Fardella enfatiza la importancia de políticas públicas que busquen igualdad de oportunidades y una corresponsabilidad en el cuidado. Construir culturas organizacionales que fomenten la equidad permitirá no solo una mejora en las condiciones salariales, sino que también otorgará a hombres y mujeres la oportunidad de desarrollar sus carreras en igualdad de condiciones.
















