Para el investigador y economista agrario de INIA Quilamapu, Jorge González Urbina, la temporada 2025-2026 de comercialización de cerezas en Chile ha presentado un balance final complejo, marcando el inicio de una etapa de transición. Según González, se han observado ajustes significativos en la oferta exportable, tanto en la superficie de huertos como en la calidad de la fruta. Este panorama ha llevado a un incremento en la búsqueda de nuevos mercados, mientras que la recuperación del ‘ciclo virtuoso’ que caracterizó a la cereza chilena parece haber llegado a su fin. En este sentido, el economista señala que la fuerte caída de precios en el mercado chino durante la anterior campaña no logró recuperarse, lo que evidencia las debilidades de un ciclo de aumento de precios e producción que resultó insostenible.
En cuanto al balance nacional de la temporada, se reportó una cifra récord de 114 millones de cajas exportadas, aunque la distribución de estas a lo largo del año fue desigual. A medida que se acercó el Año Nuevo Chino, el mercado experimentó un desacople crítico entre el inicio de los envíos en noviembre y el periodo de mayor consumo en febrero. Esta situación llevó a una concentración de fruta que presionó los precios a la baja, afectando las decisiones de distribución y comercialización en China. A pesar de los esfuerzos realizados en diversificación de destinos y mejora en la calidad del transporte, los retornos económicos fueron más bajos de lo esperado, generando incertidumbre entre los productores sobre la continuidad de sus operaciones.
En el aspecto de precios, China se mantiene como el mercado más relevante para las cerezas chilenas, aunque su participación ha disminuido levemente, pasando del 91% al 88% en el período 2025-2026. Los precios promedio a finales de enero y principios de febrero fueron variados, con un promedio general de 5,3 dólares/kilo. Las variedades como Kordia y Regina alcanzaron precios superiores, en contraste con variedades más modestas como Santina, que apenas logró 3,5 dólares/kilo. Aunque se registraron incrementos en los precios antes del Año Nuevo Chino, estos no fueron suficientes para compensar las caídas en otras partes de la temporada, alimentando las preocupaciones del sector sobre la viabilidad económica de las cosechas.
El análisis de la temporada en la Región de Ñuble revela que los productores locales no escapan a la situación de incertidumbre que se vive a nivel nacional. Los ingresos en general fueron inferiores a las expectativas, con precios moderados para variedades clave como Regina y Lapins. Lamentablemente, esto ha llevado a una situación donde los productores enfrentan una menor rentabilidad y en algunos casos costos no cubiertos. El futuro inmediato para los agricultores de Ñuble se presenta desafiante, con la necesidad de reestructuración y, en algunos casos, la difícil decisión de abandonar el negocio debido a la falta de sostenibilidad en los ingresos.
A pesar de estos desafíos, Jorge González Urbina destaca aspectos positivos que podrían surgir de esta difícil situación. La necesidad de ajustes en el sector ha llevado a una mayor diversificación hacia nuevos mercados, además de una mejora en la logística del transporte, especialmente con la innovadora modalidad ‘Cherry Express’. Este enfoque no solo promete reducir tiempos de entrega a mercados lejanos, sino que también establece un estándar más alto en la calidad de las cerezas. Al mirar hacia el futuro, estos cambios podrán contribuir a crear un mercado más maduro y sostenible para las cerezas chilenas, aunque posiblemente con márgenes de rentabilidad menores, pero con una estabilidad que facilitaría la continuidad del negocio en el largo plazo.
















