En una reciente entrevista con Cooperativa, Felipe Larraín, exministro de Hacienda y actual director de Clapes UC, subrayó la necesidad urgente de que Chile retome su rumbo de crecimiento económico. Durante su intervención, Larraín declaró que «nuestro gran desafío en materia económica es crecer», aunque sus expectativas son bajas en relación al desempeño del Gobierno del Presidente Gabriel Boric. En su análisis, anticipó que el crecimiento en los próximos meses no superará el 2% y tildó la proyección de crecimiento del 2,4% de la OCDE para 2025 de «demasiado optimista», lo que refleja su inclinación por un enfoque más cauteloso ante la realidad actual del país.
Larraín expresó su preocupación por el estancamiento que enfrenta la economía chilena, afirmando que, aunque no estamos ante una catástrofe económica, el crecimiento actual es «muy poco significativo». En este contexto, destacó que el pronóstico de crecimiento durante la gestión de Boric se situará entre el 1,9% y el 2%, basándose en proyecciones que evidencian un panorama poco alentador. Este escenario, según Larraín, no augura una recuperación sólida y plantea serios desafíos para las políticas públicas y la planificación económica a largo plazo.
El exministro también hizo hincapié en la importancia de la dinámica económica mensual, señalando que, aunque el índice de actividad mensual (Imacec) Qpueda mejorar en comparación al mes anterior, esto no es suficiente para revertir la tendencia negativa del crecimiento a largo plazo. La cautela de Larraín se basa en una lectura exhaustiva de los mecanismos que afectan la economía, y resaltó que la recuperación debe ser sostenida para que tenga un impacto real en el bienestar de los ciudadanos.
En su discurso, Larraín enfatizó que el crecimiento económico es fundamental para incrementar los ingresos fiscales, mejorar salarios y ofrecer nuevas oportunidades a las pequeñas y medianas empresas, pilares esenciales para la estabilidad y el avance de la economía chilena. Sin un crecimiento sólido, las perspectivas de desarrollo social y económico se ven comprometidas, lo que es motivo de gran preocupación tanto para los economistas como para la población en general.
Finalmente, Larraín llamó la atención sobre las discrepancias entre las proyecciones del Banco Central y las de la OCDE, indicando que estas últimas son más optimistas e insuficientemente ajustadas a la realidad. Además, apuntó que aún no se ha considerado el impacto que la guerra comercial tendrá en las estimaciones futuras. El exministro cerró su análisis reafirmando que el verdadero desafío económico de Chile radica en encontrar caminos efectivos para fomentar el crecimiento y salir del estancamiento actual.
















