El Juzgado de Garantía de Graneros ha dictado una orden de prisión preventiva para Manuel Bravo Soto, conocido como «El Palomo», tras su confesión relacionada con el doble homicidio del empresario agrícola Sebastián González y su esposa, Carolina Calleja, ocurrido el pasado 12 de marzo. Esta medida fue confirmada por el medio Cooperativa, que destaca la gravedad del caso en el que la pareja fue asesinada a tiros en su propiedad. La detención de Bravo, además de aumentar el número de imputados a siete, resalta la preocupación por la creciente violencia delictiva en la Región de O’Higgins.
La investigación ha revelado que Bravo presuntamente lidera una organización criminal que se especializa en robos, utilizando tácticas violentas que han involucrado a múltiples personas en sus crímenes. El juez Patricio Acevedo argumentó que la naturaleza del delito, la participación de varios individuos y las circunstancias de antecedentes penales previos justifican la privación de libertad de Bravo. El Ministerio Público lo ha acusado de delitos graves, incluyendo asociación criminal y homicidio.
El fiscal regional de O’Higgins, Aquiles Cubillos, especificó el rol de Bravo como líder de la organización delictiva, indicando que su capacidad para coordinar diversas actividades criminales, que van desde robos con explosivos hasta el doble homicidio en Graneros, lo convierte en un objetivo prioritario para las autoridades. Este caso evidenció el alarming aumento de la criminalidad en la región, con métodos que han incluído el uso de explosivos en asaltos a empresas.
En el mismo contexto, la Policía de Investigaciones (PDI) ha ampliado el plazo de detención para otros sospechosos vinculados a esta red criminal, quienes están siendo investigados por asaltos utilizando artefactos explosivos en varias empresas agroquímicas y una planta de revisión técnica. Según el prefecto Germán López, esta organización operaba de manera violenta y sistemática, atacando tanto empresas como residencias en la zona.
Durante el operativo de detención de Bravo y los otros implicados, las autoridades lograron incautar una gran cantidad de materiales delictivos, que incluye armas de fuego, explosivos industriales, municiones y chalecos antibalas. Este arsenal y la naturaleza violenta de sus crímenes han creado una ola de preocupación y temor entre la población de la Región de O’Higgins, mientras las autoridades trabajan para desmantelar esta organización que ha sembrado el caos en la zona.
















