En la última década, la economía chilena ha enfrentado una serie de desafíos que han dejado huellas profundas en distintos sectores. Felipe Oelckers, director de Ingeniería Comercial de la Universidad Andrés Bello, explica que el reciente aumento en el desempleo, que alcanzó un 9,6% en el trimestre de junio a agosto, es solo un reflejo de unas condiciones económicas complicadas y de un escenario de alta incertidumbre. La inflación, aunque ha mostrado signos de desaceleración, mantiene un IPC del 4,1% acumulado en doce meses, afectando especialmente a rubros como alimentos y transporte. Esta compleja realidad nos lleva a preguntarnos: ¿por qué resulta tan difícil encontrar empleo hoy en día en Chile?
Una de las principales razones que Oelckers expone es el menor dinamismo de la inversión, un fenómeno que comenzó a gestarse a mediados de la década pasada. Las reformas económicas y los cambios en la normativa tributaria generaron un clima de incertidumbre que desincentivó a los inversionistas a comprometernos a largo plazo. A esto se suman factores externos que también han influido en la economía nacional y que evidencian que no se trata de un problema aislado, sino de una serie de shocks acumulativos que han ido minando la confianza en el mercado.
El estallido social de 2019 marcó otro hito significativo en este contexto. Las protestas, además de ser una respuesta a las desigualdades sociales, provocaron daños directos al comercio y a las pequeñas y medianas empresas. Oelckers argumenta que la destrucción de infraestructura y la posterior incertidumbre han mantenido a muchas de estas empresas en un estado de vulnerabilidad, arrastrando efectos adversos que todavía son visibles en la economía desde entonces.
La pandemia del Covid-19 exacerbó aún más la situación económica. Las restricciones impuestas para controlar el virus paralizaron sectores fundamentales como el turismo y la gastronomía. Las empresas que lograron sobrevivir, muchas de ellas, se vieron forzadas a endeudarse en exceso, lo que ha dejado una carga financiera difícil de afrontar en un entorno ya precario. A pesar de la reapertura, la recuperación se enfrenta a la pesada herencia de estas deudas y a la inestabilidad que han generado en el mercado laboral.
Finalmente, los retiros previsionales realizados durante la pandemia proporcionaron ayuda inmediata a millones de hogares chilenos, pero a costa de debilitar el ahorro previsional a largo plazo. Oelckers advierte que el aumento de liquidez, si bien alivió temporalmente la presión económica de las familias, también contribuyó a la persistente inflación que muchos aún sienten en su día a día. Para revertir esta situación se requerirá un enfoque renovado en aumentar la inversión, elevar la productividad y fortalecer las políticas fiscales, abordando así las secuelas de esta compleja década.
















