Gilles Froment, presidente mundial de la Federación Internacional de la Leche (IDF), ha destacado la creciente importancia de la resiliencia en la industria láctea, subrayando que esta capacidad de adaptación al cambio climático se está convirtiendo en un indicador crítico en un momento de grandes desafíos. En este contexto, Chile ha sido designado como la sede de la Cumbre Mundial de la Leche, un evento que reunirá a más de mil representantes de empresas, centros de estudio y agencias gubernamentales de más de 60 países. Este evento, programado del 20 al 23 de octubre en Santiago, marca un hito para Chile como el primer país sudamericano en albergar este importante encuentro, enfatizando su liderazgo en la modernización y sostenibilidad del sector lácteo en la región.
Froment elogió los avances que ha logrado Chile en la colaboración público-privada y en la implementación de mejoras tecnológicas dentro de su industria lechera. La elección de Chile como anfitrión de la cumbre es reconocida como un testimonio de su compromiso con la innovación y la producción limpia, posicionándolo como un referente estratégico en América Latina. Durante el evento, se abordarán temas de vital importancia, incluyendo la resiliencia ante el cambio climático, la seguridad alimentaria y la incorporación de tecnologías emergentes como la automatización y la inteligencia artificial en las operaciones lecheras.
La Cumbre Mundial de la Leche tendrá como lema ‘Nutriendo un Mundo Sustentable’, un mensaje que se alinea con los retos globales de seguridad alimentaria y el aporte nutricional de los productos lácteos en el contexto de una población mundial en crecimiento. Froment ha subrayado que los lácteos son esenciales para combatir la desnutrición en diversas poblaciones, destacando la experiencia de Chile con su Programa Nacional de Alimentación Complementaria, que ha sido crucial para reducir la desnutrición infantil. Este programa es un ejemplo de cómo los productos lácteos pueden ser parte integral de una dieta saludable y contribuir a la erradicación del hambre.
El cambio climático presenta desafíos significativos para la industria lechera global, y Froment ha manifestado que el sector está alineándose con los objetivos climáticos a largo plazo. La IDF ha desarrollado herramientas que permiten medir y reducir el impacto ambiental del sector. Froment enfatiza la importancia de innovar en el uso de recursos y adoptar prácticas laborales justas para enfrentar estos desafíos, destacando que la resiliencia se convertirá en una métrica clave para el éxito en la industria. La adaptación de modelos productivos, especialmente en regiones como Sudamérica, será esencial para responder a la variabilidad climática y a las nuevas demandas de los consumidores.
Frente a la necesidad de enfrentar el envejecimiento de la fuerza laboral y otros retos, la industria láctea apuesta por una transformación tecnológica que promueva la digitalización y la agricultura de precisión. Froment señala que es fundamental que los pequeños productores tengan acceso a estas nuevas herramientas, ya que permitirán optimizar recursos y mejorar la eficiencia en la producción. La inteligencia artificial y otras tecnologías digitales no solo revolucionarán la producción de lácteos, sino que también facilitarán una mayor conexión con los consumidores, promoviendo la transparencia y la trazabilidad. En conjunto, estos esfuerzos son cruciales para atraer a las nuevas generaciones y garantizar un futuro sostenible para la industria láctea.
















