En medio de un clima de violentos enfrentamientos y una creciente tensión social, el cortejo fúnebre de Jaime Uribe Montiel, pareja de la autodenominada machi Millaray Huichalaf, logró ingresar al cementerio del sector Maihue-Carimallín, en la comuna de Río Bueno, Región de Los Ríos. Según reportes de BioBioChile, la situación se desbordó cuando se registraron agresiones físicas entre miembros del cortejo y comunidades locales que se oponen a la sepultura de Uribe en lo que consideran tierra sagrada. Durante el caos, una persona resultó herida con el rostro ensangrentado, y en los videos grabados en la zona se observa el uso de elementos como una motosierra en el enfrentamiento, lo que subraya la gravedad de la situación.
El conflicto se remonta a la reciente muerte de Uribe en un accidente de tránsito ocurrido el sábado en el límite de las provincias de Ranco y Osorno. A raíz de este evento, se reavivaron las tensiones entre comunidades del sector que consideran a Uribe y a Huichalaf como forasteros, provocando un rechazo a su sepultura en el cementerio. Las comunidades lepuneras argumentan que este espacio es un «lugar sagrado de uso restringido a linajes territoriales históricos», lo que ha intensificado el desacuerdo y la violencia en el área.
Millaray Huichalaf, una figura polémica y líder del aylla rewe, ha sido objeto de controversia por sus acciones pasadas, incluidas las que la llevaron a enfrentar judicialmente a la justicia en 2013. Aunque se autodenomina machi, hay un fuerte cuestionamiento por parte de las comunidades locales que no la reconocen como una autoridad ancestral. Este rechazo se extiende a la reciente decisión de sepultar a Uribe en el cementerio, lo que resulta en un punto álgido de la disputa histórica y cultural en la región.
Los acontecimientos recientes han elevado nuevamente el debate sobre los modos de liderazgo y autoridad dentro de las comunidades mapuches. Huichalaf ha promovido prácticas de «autodefensa» y control territorial, lo que contrasta de manera significativa con la postura de las comunidades lepuneras, que tienen un enfoque más centrado en la preservación de sus linajes y tradiciones ancestrales. En un oficio enviado al Ejecutivo, se hace eco de esta división, subrayando que su liderazgo no coincide con las normas culturales y territoriales de las comunidades asentadas en la región.
A medida que las horas avanzan, se desconoce si el entierro de Uribe se llevará a cabo en el cementerio mapuche, ya que las tensiones continúan sin resolverse. Las comunidades locales mantienen su firme postura de impedir la realización del funeral, lo que refleja un palpable descontento y una lucha por preservar su identidad cultural y su vínculo con la tierra. Al cierre de esta nota, el ambiente en el cementerio permanece tenso, con enfrentamientos que siguen reportándose y un futuro incierto para la celebración del funeral.
















