El expresidente Ernesto Zedillo ha vuelto a manifestar su preocupación por el rumbo político actual de México, criticando severamente al gobierno de la Cuarta Transformación (4T) y a la presidenta Claudia Sheinbaum. En una reciente entrevista, Zedillo subrayó un inquietante deterioro democrático, que, según él, se ha intensificado bajo la administración actual. Aunque reconoció el amplio apoyo popular que posee Sheinbaum, el exmandatario insistió en que una de las funciones primordiales de un jefe de Estado es ejercer su responsabilidad al servicio de la nación, respetando y fortaleciendo las instituciones democráticas.
Zedillo argumentó que la popularidad, aunque valiosa, no debe ser el eje central de una administración gubernamental. Para él, el enfoque de la administración actual parece estar más orientado a mantener un proyecto personalista que a velar por el bienestar del país a través de procesos democráticos consolidados. Asimismo, advirtió que este fenómeno podría llevar a la erosión de las instituciones que han sustentado la democracia en México, alimentando la preocupación sobre la salud democrática de la nación.
El exmandatario no dudó en calificar de «golpe de Estado» disfrazado de legalidad a los cambios institucionales que la 4T ha promovido. Zedillo destacó que dichos cambios parecen buscar la centralización del poder, alterando el equilibrio de fuerzas que es fundamental en una democracia. Esto, a su juicio, ha resultado en un desmantelamiento gradual de los sistemas que impulsan el régimen democrático, lo cual constituye un reto significativo para la gobernabilidad y las libertades fundamentales.
En sus críticas, Zedillo también mencionó una tendencia hacia la lógica autoritaria en el partido Morena, sugiriendo que hay una agenda deliberada para concentrar el poder en una sola fuerza política. Según él, esto incluye restricciones a libertades civiles, militarización de la seguridad pública, control sobre los medios de comunicación y la implementación de políticas que debilitan las garantías individuales, como la prisión preventiva oficiosa. Zedillo se mostró alarmado ante lo que considera un desprecio por la democracia como mecanismo de gobernanza adecuado para el país.
Por su parte, Claudia Sheinbaum ha minimizado las críticas de Zedillo, denunciando que su legado está marcado por políticas neoliberales que, a su juicio, perjudicaron a la economía mexicana. La presidenta cuestionó la legitimidad de las críticas del exmandatario, aludiendo a su influencia en la creación de un Poder Judicial favorable durante su administración. Este intercambio de opiniones evidencia una creciente polarización en el debate sobre el futuro democrático de México, en medio de un contexto donde se espera que la 4T continúe su agenda, mientras se acerca el inicio de un nuevo sexenio.
















