Desde la importación de plátanos hasta la diversificación de mercados y la superación de juicios tributarios, la historia de Gabriel Massuh transmite disciplina, visión y la capacidad de levantarse en escenarios adversos.
Gabriel Massuh Isaías, empresario chileno-ecuatoriano, está actualmente a la cabeza de la empresa Bagno, una de las importadoras de frutas tropicales más grandes del país. En 1993, con apenas 23 años y recién instalado en Chile, Gabriel Massuh tomó la decisión que marcaría su futuro e iniciar su camino de emprendedor.
Hoy, su empresa y su visión es la base de un proyecto que le ha permitido afianzar su lugar en el competitivo mundo frutícola.
Desde plátanos hasta mangos, piñas, naranjas y paltas, lideró una transformación y el desarrollo de un ecosistema integrado por trabajadores, proveedores internacionales y productores locales que encontraron en la empresa un socio confiable y profesional.
El camino, sin embargo, no estuvo libre de pruebas. Según Massuh, “en la primera década de los 2000 debimos enfrentar un entorno desafiante como competencia cada vez más agresiva y la crisis financiera global de 2008, que impactó fuertemente en la liquidez del sector”, recuerda.
Pero ante ese escenario, la estrategia de Massuh fue clara: diversificación, eficiencia en los procesos internos y seguridad en el abastecimiento.
Su convicción siempre fue que una buena idea es solo el punto de partida; lo que garantiza el éxito es la capacidad de ejecutarla.
Hoy, la empresa se mantiene enfocada en fortalecer su posición. Entre sus prioridades destacan la incorporación de prácticas sostenibles, la optimización de procesos y la apertura a otros mercados internacionales, con el fin de consolidar a Bagno como un actor reconocido más allá de las fronteras chilenas.
Obstáculos y litigios tributarios superados por Massuh
La trayectoria de Massuh también se ha visto marcada por desafíos. Entre 2018 y 2019, el Servicio de Impuestos Internos (SII) revisó operaciones de su empresa correspondientes al período 2013-2016.
Como resultado, se levantaron observaciones sobre 515 facturas de 28 proveedores y 484 transacciones sin respaldo suficiente, lo que derivó en liquidaciones en su contra.
Massuh acudió a la justicia y, en enero de 2025, el Tribunal Tributario y Aduanero de la Región Metropolitana falló a su favor, dejando sin efecto las liquidaciones del SII.
La sentencia detalló que existían vicios en el procedimiento, como la falta de fundamentación, errores en los cálculos de IVA y citaciones emitidas fuera de plazo. Además, aclaró que no era competencia del tribunal pronunciarse sobre la validez penal de las facturas.
Desde entonces, no se han registrado avances públicos en esa línea de investigación.
“Enfrentarse a este tipo de situaciones en el mundo empresarial es una posibilidad ante la que hay que responder oportunamente y con base, sin comprometer nuestra credibilidad”, explica Massuh.
En sus palabras, superar instancias de auditorías extensas o procesos judiciales no es un reto menor. Para Gabriel Massuh, estas experiencias se sumaron a los obstáculos propios de un mercado exigente y competitivo, confirmando que la resiliencia, la disciplina y la estrategia son claves no solo para levantar un negocio, sino para sostenerlo y hacerlo crecer con el tiempo.
















