Gloria Benavides, reconocida comediante chilena, fue la invitada especial del reciente episodio del programa ‘Mamá por siempre’, conducido por María Luisa Godoy. Durante la charla, la artista abordó momentos significativos de su vida personal y familiar, entre ellos el trágico asesinato de su segundo esposo, Joaquín Molina, quien fue asesinado en 1988 durante la dictadura en Chile. Este suceso tuvo un profundo impacto en su núcleo familiar y, en particular, en uno de sus hijos que apenas era un niño cuando presenció el brutal crimen. Con lágrimas en los ojos, Benavides señaló: «Es un recuerdo terrible, que nunca lo toco», reflejando la carga emocional que este evento ha dejado en su vida.
Ante la devastadora experiencia que vivió su hijo tras la muerte de su padre, Gloria Benavides tomó la difícil decisión de buscar ayuda profesional. De esta manera, recurrió a un psiquiatra infantil que acompañara al pequeño en su proceso de duelo. La comediante describió este período como uno de los momentos más complicados de su vida, aunque también resaltó la recuperación y el renacer que su hijo experimentó gracias al apoyo de expertos. «Es lo más duro que me ha tocado vivir, pero también lo más bello viendo cómo él iba renaciendo», compartió Benavides, aludiendo al poder de la resiliencia familiar frente a la adversidad.
El tratamiento psicológico, sin embargo, implicó un considerable gasto económico para la familia Benavides. Ante esta situación, la actriz se vio obligada a buscar apoyo financiero, logrando así la colaboración de miembros del Ejército para costear las consultas del psiquiatra, las cuales eran frecuentes y costosas. «También me ayudaron porque era muy caro tener cita tres veces a la semana con un psiquiatra… los militares me ayudaron a pagar todo eso», reconoció Benavides, agradeciendo el respaldo que recibió en un momento de profunda vulnerabilidad.
Además del dolor por la pérdida de su esposo, Gloria debió asumir la ardua tarea de criar a sus tres hijos en ausencia de una figura paterna. En su emotiva conversación, compartió las actividades que realizó para estar presente en la vida de sus hijos, como jugar al fútbol y llevarlos a sus partidos. Su propia infancia, marcada por la cercanía con sus hermanos, le permitió adaptarse a esta nueva realidad. «Todo ha sido complejo, difícil porque crié a mis hijos sola sin papá», reflexionó, subrayando que esta experiencia no es exclusiva de su vida y que muchas mujeres comparten la carga de ser ambas figuras parentales.
Finalmente, la fe se presentó como un pilar fundamental en la vida de Gloria Benavides mientras navega por las aguas de la pérdida y el sufrimiento. Recordando el apoyo que recibió de sus padres a lo largo de su carrera, la actriz reivindicó la importancia de su espiritualidad tras su fallecimiento. «Para mí la fe es lo que me ha sacado de todas las cosas malas que yo he vivido en mi vida. Es lo más grande y me apoyó en él», aseguró, manifestando que la conexión con Dios se ha convertido en su refugio y fortaleza ante los desafíos que la vida le ha presentado.
















