El análisis más reciente de Worldpanel de Numerator ha revelado un cambio significativo en la estructura demográfica de los hogares en Chile, con un aumento notable en la proporción de personas que viven solas. Tal como lo documenta el estudio, entre 1992 y 2024, la cifra de hogares unipersonales se ha incrementado del 8,3% al 21,8%. Este fenómeno responde a transformaciones culturales y sociales que han modificado no solo el modo de vivir, sino también la forma en que los chilenos compran y consumen productos, convirtiéndose en un segmento crucial para el comercio minorista y las marcas de consumo masivo.
Los hogares unipersonales, especialmente los jóvenes menores de 35 años, han comenzado a mostrar patrones de compra únicos, caracterizados por la preferencia por las transacciones digitales y la compra de artículos en cantidades menores. La investigación destaca que el 65% de su gasto se realiza mediante tarjetas de débito, superando en un 12% el promedio nacional de uso. Esto sugiere que estos consumidores no solo están cómodos utilizando medios electrónicos de pago, sino que también son parte de una generación que se está haciendo cada vez más digital y está adaptando su rutina de consumo a la era tecnológica.
Con carros de compras más pequeños y una frecuencia reducida de visitas a los supermercados, los hogares unipersonales están planteando nuevos desafíos a las estrategias tradicionales de marketing y distribución. Marlis Riedel, Directora de Nuevos Negocios de Worldpanel de Numerator, explica que «este tipo de hogares obliga a repensar la forma en que las marcas conectan con los consumidores». Las empresas se ven en la necesidad de desarrollar enfoques más personalizados que satisfagan las preferencias específicas de este segmento, que busca conveniencia en su experiencia de compra.
El estudio de Worldpanel no solo pone en relieve las dinámicas de consumo de los jóvenes unipersonales, sino que también se enfatiza la existencia de patrones diferenciados entre los unipersonales mayores. Aunque tienden a adoptar hábitos de compra más conservadores en comparación con sus contrapartes más jóvenes, también muestran características distintivas que los separan del consumidor promedio chileno. Esta segmentación añade una capa de complejidad a la tarea de las marcas al intentar captar la atención y satisfacer las necesidades de ambos grupos.
Frente a este escenario en constante evolución, surge la pregunta crítica para los comerciantes y marcas: ¿están realmente entendiendo y anticipando las necesidades de estos nuevos consumidores? Con el crecimiento de los hogares unipersonales, es imperativo que las empresas ajusten sus estrategias de marketing y distribución para conectar eficazmente con estas audiencias emergentes. De lo contrario, corren el riesgo de perder relevancia en un mercado que valora cada vez más la personalización y la innovación en la experiencia de compra.
















