La situación en Gaza se ha vuelto insostenible tras los recientes ataques aéreos israelíes que han destruido dos hospitales en menos de 24 horas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha denunciado el deterioro crítico de la atención médica en la región, donde el sistema de salud palestino ya luchaba por mantenerse en funcionamiento. En un contexto de caos y desesperación, estos bombardeos han provocado la muerte de al menos 27 personas, entre las cuales se encontraban 16 víctimas en las cercanías del Hospital Europeo de Gaza, en Khan Yunis. La devastación de las infraestructuras de salud resalta la urgencia de abordar la crisis humanitaria que se intensifica con cada ataque.
Los informes del Ministerio de Salud de Gaza indican que el Hospital Europeo quedó gravemente dañado después de una serie de bombardeos israelíes. Según declaraciones de testigos, al menos seis personas perdieron la vida instantáneamente debido a estos ataques, y decenas más sufrieron heridas. Este tipo de violencia, que ataca objetivos civiles, se traduce en la incapacidad del sistema de salud para atender adecuadamente a los heridos, multiplicando el sufrimiento de la población y planteando preguntas sobre la dirección de la ofensiva militar israelí.
El ejército israelí reconoció haber llevado a cabo el bombardeo del hospital, justificando sus acciones por la presencia de lo que definieron como una «infraestructura de comando y control» de Hamas bajo el edificio. En un comunicado emitido en las redes sociales, las autoridades israelíes afirmaron que el ataque fue «preciso» y tuvo como objetivo eliminar a Mohammed Sinwar, un alto mando de las Brigadas Al Qassam. Sin embargo, esta narrativa no parece ser suficiente para mitigar la condena internacional, especialmente dada la magnitud del sufrimiento civil resultante de tales acciones.
Este ataque se suma a un patrón alarmante de agresiones contra infraestructura médica en Gaza. En las últimas semanas, el Complejo Médico Nasser, el hospital más grande de la zona, también fue bombardeado, resultando en muertes y heridas de pacientes y reporteros. Según cifras del Gobierno palestino, el conflicto ha llevado a la destrucción de 38 hospitales, 81 centros de salud y 164 instalaciones médicas desde el comienzo de la ofensiva. Esta devastación pone en tela de juicio la capacidad de las estructuras de salud para rescatar o atender a los heridos en una zona en crisis.
Ante esta grave situación, la Organización Mundial de la Salud ha condenado rotundamente los ataques, describiendo el bombardeo al Hospital Nasser como «un golpe devastador para un sistema de salud que ya estaba al límite». Su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha instado a la comunidad internacional a exigir el cese inmediato de los ataques contra hospitales. «Reiteramos nuestro llamado: los ataques contra hospitales deben cesar», enfatizó, subrayando que la continuidad de tales acciones solo profundiza aún más la crisis humanitaria que enfrenta Gaza.
















