El organismo El Senapred ha hecho un balance crítico sobre la situación de los incendios forestales que actualmente azotan al país. Con datos actualizados hasta las 07:00 horas del 25 de enero de 2026, se reporta la existencia de 12 incendios activos en combate, 34 incendios controlados y uno extinguido. La situación es especialmente preocupante en la Región del Biobío, donde se declaró una Alerta Roja debido a los incendios forestales desde el 17 de enero, y una Alerta Amarilla por calor intenso desde el 24 de enero. Estas alertas buscan informar a la población y coordinar los esfuerzos para mitigar las llamas.
Además de la Región del Biobío, la Región de La Araucanía también enfrenta desafíos significativos con varios incendios en combate, lo que ha llevado a la declaración de una Alerta Amarilla. En Ñuble, donde algunos incendios están en combate, se han activado medidas de prevención temprana. Es evidente que el calor y las condiciones climáticas han agravado la situación, contribuyendo a la propagación de estos incendios devastadores que no solo afectan la vegetación, sino también a las comunidades locales.
Los incendios han tenido un impacto severo en varias comunidades, reportándose hasta la fecha un total de 2,707 viviendas afectadas y 21,649 personas directamente impactadas. La situación ha resultado en la evacuación de damnificados, con 327 personas albergadas y un total de 21 fallecidos. Los organismos de emergencia están trabajando arduamente para brindar apoyo a las víctimas, mientras que las cifras de viviendas y personas damnificadas siguen en aumento a medida que los incendios continúan afectando más áreas.
El Estado de Catástrofe se mantiene activo en las regiones más afectadas, como Ñuble y Biobío, así como el toque de queda en algunas comunas específicas. Este escenario crítico ha llevado a la movilización de recursos estatales y ayuda internacional. Por ejemplo, se ha iniciado el proceso de rehabilitación mediante el establecimiento de viviendas de emergencia en Concepción, y ha llegado ayuda internacional, incluyendo brigadistas de Argentina que se han sumado a los esfuerzos de combate y control de incendios.
A pesar de la adversidad, el despliegue de recursos ha sido notable. Se han movilizado alrededor de 1,390 efectivos de Carabineros y varios aviones y helicópteros han sido empleados en la extinción de los incendios. Los esfuerzos de colaboración entre distintas instituciones y la comunidad son cruciales en este momento, y mientras se continúa luchando contra las llamas, la esperanza es que con el apoyo adecuado se podría revertir la situación y comenzar el proceso de restauración en las áreas afectadas.
















