En junio, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) mantuvo una estabilidad notable, registrando no variación alguna, lo que permitió acumular una alza del 2,8% durante el año, y un 4,3% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este comportamiento del IPC sugiere una moderación en la inflación, a pesar de que algunas categorías de bienes y servicios mostraron incrementos. Es relevante mencionar que los alimentos y bebidas no alcohólicas, uno de los componentes más sensibles en el presupuesto familiar, aumentaron un 0,8%, destacándose los aumentos en el pan (4,5%) y en los quesos (2,1%), reflejando la presión que enfrenta este sector en particular.
Por otro lado, el indicador de inflación fue contenido en parte por una disminución del 1,3% en el rubro de transporte, donde se destacaron las caídas en los precios de la gasolina y el diésel, que disminuyeron un 2,5% y un 8,0% respectivamente. Sin embargo, es importante considerar que en el primer semestre del año, ambos combustibles acumularon aumentos significativos, con un 27,4% y 42,1% en sus precios, lo que puede estar afectando la percepción general de inflación de los consumidores. Este fenómeno pone de manifiesto el impacto que los precios internacionales del petróleo tienen en la economía local y su influencia en el IPC.
Juan Nagel, académico de la Escuela de Negocios ESE de la Universidad de los Andes, analizó recientemente la situación del mercado energético y sus implicaciones a raíz de las tensiones geopolíticas en el Medio Oriente. Según él, aunque los precios del petróleo han tenido un aumento, estos no se han disparado de manera alarmante como en meses anteriores. La incertidumbre se ha incrementado tras las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre el fin del alto el fuego con Irán, lo que podría incidir en la oferta de petróleo mundial y, en consecuencia, en la inflación interna.
Después de las amenazas de Trump, el precio del crudo Brent experimentó un incremento de más del 5%, acercándose a la barrera de los US$80 por barril. Nagel sugiere que el comportamiento actual del mercado podría ser una táctica de negociación por parte del mandatario estadounidense, y que la tensión no necesariamente llevará a una interrupción prolongada del suministro de petróleo a nivel global. Sin embargo, el riesgo persiste, especialmente considerando que alrededor de una quinta parte del petróleo y el gas natural comercializados mundialmente transitan por el estrecho de Ormuz.
Finalmente, el académico advierte que los próximos días serán críticos para el futuro del precio del petróleo y su impacto en la economía chilena. Una significativa subida de los precios del crudo podría afectar inevitablemente los precios de la bencina en el país, elevando así el IPC y la inflación en el mes de julio. La situación geopolítica y las decisiones que se tomen en los días venideros serán determinantes para evaluar el rumbo que tomará la economía local en un contexto global incierto.
















