Chile se ha consolidado como uno de los 15 mayores exportadores agrícolas del mundo, impulsado por una combinación de factores clave que le otorgan una ventaja competitiva. La diversidad climática del país permite cultivar una amplia variedad de productos, desde frutas hasta verduras y vinos de renombre. Además, sus estrictos controles sanitarios y una robusta red de tratados comerciales han promovido una industria fuerte y dinámica, capaz de adaptarse a las exigencias globales sin comprometer la calidad. En este contexto, el reciente Seminario Inofood, realizado los días 21 y 22 de agosto, se presentó como una plataforma fundamental para discutir la posición de Chile como potencia alimentaria internacional.
Durante el seminario, la presidenta de Inofood, Lidia Vidal, habló sobre la necesidad de reforzar los controles y estándares de inocuidad en la producción y exportación de alimentos. «La reputación de Chile en este ámbito no es casualidad; es el resultado de años de esfuerzo por cumplir con normativas que aseguran la seguridad y calidad de nuestros productos en el extranjero,» destacó. Vidal enfatizó que la colaboración entre empresas y entidades regulatorias es esencial para implementar planes de limpieza eficaces y aplicar herramientas como el Food Defense, que son vitales para proteger toda la cadena productiva.
A lo largo del evento, se exploró el papel de la tecnología, en particular la inteligencia artificial, como un apoyo crucial en los procesos productivos. No obstante, Lidia Vidal advirtió que el avance tecnológico no debe sustituir la atención a los procesos básicos que garantizan la calidad estandarizada. «La confianza excesiva en la tecnología puede llevar a errores que pongan en riesgo la inocuidad. Por ello, es vital empoderar a los operativos y reforzar la gestión efectiva para salvaguardar la seguridad alimentaria,» indicó. Los asistentes también reflexionaron sobre la importancia de una gestión preventiva que minimice riesgos en la producción.
Entre los puntos discutidos, resaltó la identificación de las incidencias más frecuentes en los procesos de auditoría y la necesidad de una innovación continua que permita a la industria alimentaria chilena afrontar los desafíos actuales. «Cada sector productivo tiene necesidades específicas que deben ser atendidas para maximizar la eficiencia,» subrayó Bárbara Parada, Account Manager en Ecolab Chile. Además, la sostenibilidad fue uno de los temas más relevantes, con un enfoque en el uso responsable del agua, un insumo clave en toda la cadena de producción alimentaria.
El seminario reitera que la inocuidad y la calidad de los alimentos son no solo requisitos regulatorios, sino elementos estratégicos para mantener la competitividad en un mercado internacional cada vez más exigente. La agroindustria chilena, que representa cerca del 4,7% del PIB del país y el 15,2% de sus exportaciones, debe continuar innovando y adaptándose. La limpieza y desinfección de los procesos industriales se han vuelto esenciales en este panorama, resaltando que un programa sólido de seguridad alimentaria es crucial para la reputación de la industria en el escenario global.
















