José Carlos Pérez Asencio, un ejecutivo del Banco Santander, fue arrestado el pasado martes durante un gran operativo policial dirigido contra un brazo extorsivo del grupo criminal Tren de Aragua en Chile. El funcionario, quien ocupaba el cargo de ejecutivo de recuperaciones en la entidad bancaria desde 2019, se encontraba implicado en un caso que ha captado la atención de las autoridades. Su perfil en LinkedIn revela que tiene experiencia previa en el Banco de Venezuela, lo que añade más contexto a su carrera en el sector financiero.
La captura de Pérez Asencio se enmarca dentro de una extensiva investigación llevada a cabo por la Fiscalía Sur y la Policía de Investigaciones (PDI). Según los datos recabados, el ejecutivo estaría vinculado a la gestión de fondos originados en actividades delictivas del Tren de Aragua, incluyendo la extorsión. Los fiscales apuntan a que él fue reclutado por la banda mientras trabajaba en el Santander, lo que ha levantado serias sospechas sobre la infiltración de este grupo en instituciones financieras.
El operativo, que tuvo lugar en una sucursal bancaria ubicada en la calle Agustinas, en el corazón de Santiago, culminó con la detención de 18 personas, incluyendo al implicado Pérez Asencio. Las investigaciones indican que se ha rastreado un flujo de dinero cercano a los $300 millones a través de cuentas relacionadas con sus actividades. La complejidad de los delitos aborda desde la extorsión hasta el lavado de activos, confirmando la gravedad de las acciones delictivas desarrolladas por la organización.
Además de la extorsión, el Tren de Aragua en Chile ha estado vinculado a otros delitos graves, incluyendo la trata de personas con fines de explotación sexual y el contrabando de vehículos hacia Venezuela. Según la Fiscalía, uno de los métodos utilizados por la banda fue la creación de una productora de eventos que obligaba a los dueños de bares y discotecas en el barrio Bellavista a ceder el control de sus negocios, enfrentándose a amenazas y violencia si se negaban.
Los fondos recaudados a través de estos eventos no solo eran destinados al enriquecimiento del grupo, sino que también se enviaban a cárceles en Colombia, donde se encuentra uno de los líderes de la organización, Carlos “El Bobby” Gómez. Como parte del operativo, se llevaron a cabo allanamientos en diversas regiones del país, así como en centros penitenciarios en la capital y en Bío Bío, señal de la magnitud del alcance del Tren de Aragua y el compromiso de las autoridades para desmantelar su estructura criminal.
















