Los familiares de la adulta mayor asesinada en un violento asalto en Coronel expresaron su furia y severas críticas hacia el trato recibido en la Fiscalía, después de que seis acusados, entre ellos cuatro menores, fueron formalizados por el delito. Jimena Díaz Contreras, nieta de la víctima, se erigió como la principal vocera de la familia y, visiblemente afectada, reclamó justicia en medio del descontento por el comportamiento de los funcionarios de la Fiscalía, quienes, según ella, los trataron de manera inadecuada al impedir su acceso a la audiencia y empujarlos sin compasión. En sus declaraciones, enfatizó la necesidad de ser tratados con dignidad como víctimas del ataque, rechazando la forma en que fueron tratados en un momento de tanto dolor.
La familia se mostró especialmente indignada por la participación de menores en el crimen, reclamando que no pueden ser considerados como niños responsables cuando en sus manos están las vidas de otros. «No son niños, son unos perros», exclamaron los familiares, exigiendo que la justicia no los trate como tales. Jimena, muy emocionada, denunció que los imputados se habían burlado del asesinato de su abuela, compartiendo fotos en redes sociales que evidenciaban su jactancia sobre el crimen y el dinero robado. Este comportamiento fue calificado por la joven como «brutal» y «macabro», subrayando que el ataque había sido una barbarie que dejó a su familia devastada por la pérdida.
La familia dejó claro que su lucha no cesará hasta lograr que todos los involucrados sean sometidos a prisión preventiva mientras avanza la investigación. Jimena, recurriendo a su recuerdo, describió a su abuela como una mujer humilde y amorosa, a quien nadie merecía haberle hecho daño. En un tono de firmeza, reafirmó que lo injusto sería ver a los agresores regresar a la libertad. Además, habló sobre el impacto del crimen en su abuelo, quien aún se encuentra en estado de shock. La comunidad, al enterarse de la tragedia, ha mostrado su solidaridad y ha ofrecido apoyo legal a la familia en su búsqueda de justicia.
El tono emotivo se intensificó con los testimonios de otros familiares, quienes no dudaron en expresar su deseo de que los responsables sean lo más severamente castigados posible. La hermana de la víctima fue enfática en su llamado a que los delincuentes «sequen en la cárcel», denunciando la vulnerabilidad que sienten tras haber sufrido un ataque tan cobarde. Además, cuestionaron lo que consideran una falta de sensibilidad de los guardias de la Fiscalía, quienes en lugar de proteger a las víctimas, parecía que favorecían a los agresores. Este malestar por la atención recibida en el sistema judicial, sumado al indescriptible dolor de la pérdida, ha dejado a la familia en una situación de desamparo y desesperación.
Finalmente, los familiares recordaron el impacto emocional de regresar al lugar del crimen, revelando que revivir dicha experiencia fue devastador. «Esto es lo más terrible que hay», manifestaron, destacando el sufrimiento que atraviesan todos los días desde el asalto. La familia no solo exige justicia, sino que también clama por un trato digno y humano, demandando que el sistema judicial les brinde el respeto que merecen como víctimas. En un momento de vulnerabilidad extrema, lo que anhelan es que sus voces sean escuchadas y que se haga justicia por la vida de su querida abuela, cuyo asesinato fue un acto de brutalidad que no debería pasar desapercibido.
















