En medio de la controversia en el mundo del espectáculo chileno, Leo Rey ha respondido a la acción judicial interpuesta por su excompañero de grupo, Alexítico, quien lo acusó de injurias graves tras un incidente en un show de Fiestas Patrias en el Parque O’Higgins. La frase provocadora, «Solo fue la de vuelta», fue el lema que Leo Rey utilizó en Instagram para defenderse y responder a las acusaciones de su excompañero. Su publicación, además, fue respaldada por un antiguo registro que evidencia un gesto polémico realizado por Alexítico en el pasado, un hecho que ha reavivado el debate y las reacciones en redes sociales.
El revuelo comenzó cuando Leo Rey, tras su actuación en el evento patriótico, decidió desempolvar un recorte de periódico que lo muestra junto a Alexítico en una situación similar a lo que había hecho durante su show. A través de su cuenta de Instagram, Rey compartió el histórico registro, comentando: «Estaba aquí revisando unos recuerdos que tengo… y me encontré con esto». Su publicación no solo rememoró viejos tiempos, sino que, de manera inesperada, arrojó luz sobre el comportamiento de su excompañero sin reparos sobre la controversia actual.
La respuesta de Leo Rey no quedó ahí; en un tono desafiante, añadió que lo que él había realizado en su actuación no era bullying y que la situación de Alexítico, en el recorte, debería ser vista con la misma perspectiva. «Ahí no era bullying, ahí había que quedarse calladito nomás, cáchenlo bien», expresó en un tono sarcástico que ha suscitado una avalancha de reacciones entre sus seguidores, quienes parecen disfrutar de la controversia y han inundado las redes con comentarios de apoyo y risas.
El conflicto entre ambos artistas refleja las complejas relaciones que a menudo se forman en el mundo del espectáculo. La polémica generada por Leo Rey ha revivido el interés por las historias no contadas de La Noche, y cómo estos episodios de antaño pueden influir en la vida profesional y personal de los involucrados. Con comentarios que aluden a «karma» y a la percepción de Leo como un «visionario», la situación ha tomado un giro que podría no haberse anticipado, convirtiendo un simple comentario en un campo de batalla mediático.
Mientras tanto, la acción judicial por parte de Alexítico se pone en primer plano, cuestionando los límites de la libertad de expresión en el entretenimiento. Con la legalidad de fondo, se observa cómo los artistas juegan con la percepción pública y las redes sociales, convirtiéndose en partícipes de una narrativa que, aunque informal, tiene serias implicaciones en sus carreras. Este episodio solo confirma que, en la industria del espectáculo, cada acción es observada y cada palabra puede ser el detonante de nuevas controversias.
















