La trágica muerte de la pequeña Isidora, de solo dos años y ocho meses, ha conmocionado a la sociedad chilena. La menor perdió la vida tras caer desde un undécimo piso en la comuna de Las Condes, mientras estaba al cuidado de su padre, Jorge Constanzo, quien ha sido formalizado por homicidio por omisión con dolo eventual. Este caso ha generado un gran debate sobre la responsabilidad parental y las medidas de seguridad en los hogares, especialmente en edificios altos, donde la precaución es fundamental para evitar tragedias como esta.
A casi tres meses de la fatal caída, nuevos antecedentes han salido a la luz gracias a una investigación llevada a cabo por el canal Mega. Se han obtenido registros de cámaras corporales y declaraciones de los funcionarios que llegaron al lugar de los hechos, lo que podría ser crucial para comprender las circunstancias exactas que llevaron a esta tragedia. En las imágenes recuperadas, se observa a Constanzo descendiendo del departamento acompañado por un carabinero, y poco después confirmando que la niña fallecida era su hija, un momento desgarrador que ha sido objeto de análisis por los investigadores.
Según la declaración de un funcionario policial que participó en el procedimiento, Constanzo parecía descompensado y aparentemente bajo los efectos del alcohol en el momento en que se lo encontró. Este testimonio ha cobrado relevancia, ya que también señala que ni él ni la madre de la niña se acercaron de inmediato a la ventana para verificar lo ocurrido, lo que plantea interrogantes sobre la diligencia de los adultos en un momento crítico. Estas observaciones aportan a la teoría de la acusación, que sostiene que el padre tiene responsabilidad en el accidente al no haber tomado las medidas de seguridad adecuadas.
Asimismo, el reportaje ha puesto de manifiesto contradicciones en las versiones ofrecidas por Constanzo y su pareja. Mientras el padre afirmó haber comprobado que la ventana estaba cerrada antes de dejar a la niña durmiendo, la madre contradijo esta afirmación al asegurar que la ventana quedaba abierta algunos centímetros. Estas discrepancias no solo complican la defensa del imputado, sino que también reflejan la confusión y el desasosiego que vivieron ambos en estos momentos críticos, cada uno respondiendo de manera distinta a la tragedia que les tocó enfrentar.
Los nuevos hallazgos en torno al caso de Isidora continúan generando un intenso debate en la sociedad chilena sobre la responsabilidad parental y las normas de seguridad que deben imperar en los hogares, especialmente en aquellos donde se cuida de niños pequeños. Con la mirada atenta de la comunidad y de los medios de comunicación, la investigación sigue su curso, esperando que se logre esclarecer la verdad y se haga justicia por la pequeña que dejó una huella imborrable en quienes la conocieron.
















