En una ceremonia que conmemoró una década de servicios a la comunidad, Esval dio la bienvenida a 44 mujeres seleccionadas para participar en la nueva edición del programa «Mujeres Gásfiter: Talento que Fluye». Esta iniciativa, que refuerza la equidad de género y la empleabilidad femenina a través de una formación técnica certificada en gasfitería, ha permitido que en los últimos diez años más de 1,000 mujeres de diversas comunas de la región accedan a nuevas oportunidades laborales y de desarrollo personal. El programa se enmarca en una fecha simbólica, justo después del Día Mundial del Agua, un recordatorio de la indispensable gestión de este recurso vital y su relación con el bienestar de las comunidades.
La seleccionada Katherine Salinas, ingeniera comercial y madre, expresó su entusiasmo por ser parte de esta iniciativa. «Mis abuelos eran maestros, de ahí viene toda la tradición. Quiero tener una meta y creo que las mujeres podemos», dijo Salinas en la sede del Instituto Profesional AIEP de San Felipe, donde se llevará a cabo el curso. Este testimonio refleja el impulso de las mujeres por abrirse paso en áreas tradicionalmente masculinas, como la gasfitería, demostrando que el conocimiento técnico es una vía para lograr mayor autonomía económica y superación personal.
Por su parte, Carla Rodríguez, quien es madre de dos hijas y es oriunda de Viña del Mar, compartió su motivación. «Estoy muy feliz y emocionada de haber sido elegida entre tantas mujeres. Hoy en día es difícil tener un trabajo fijo que se ajuste a mis responsabilidades familiares». Su historia resuena con muchas madres que buscan equilibrar el trabajo y la vida familiar, señalando que la flexibilidad de horarios en la gasfitería puede ser la solución que necesitan para proveer a sus hijos mientras también persiguen su desarrollo profesional.
El gerente general de Esval, José Luis Murillo, destacó el impacto social y ambiental del programa, indicando que «Mujeres Gásfiter refleja nuestro compromiso con una gestión responsable del agua». Murillo enfatizó la relevancia de formar mujeres en el oficio de la gasfitería ya que, además de promover la inclusión, contribuye a un uso más eficiente del agua en los hogares. Esta propuesta busca cerrar la brecha en un sector históricamente dominado por hombres, aportando al desarrollo sostenible y al empoderamiento femenino.
A medida que se suman nuevas historias al programa, como la de María Angélica Baez Zúñiga, sobreviviente de un devastador incendio que azotó Viña del Mar, se pone de manifiesto el impacto positivo que tiene la formación en gasfitería en la comunidad. «Me interesé de inmediato por el curso, sobre todo para ayudar a mis vecinos en la reconstrucción. Tengo más lucas, puedo mantener a mi familia», afirmó. Esta experiencia de vida resalta el valor de iniciativas como «Mujeres Gásfiter» en la creación de oportunidades y el fomento de la resiliencia en tiempos de crisis.
















