En el contexto chileno, el acceso a medios de pago se ha democratizado, favoreciendo el crecimiento de pequeños y microempresarios, mientras que históricamente las grandes empresas dominaban este sector. La multiadquirencia, un modelo emergente, ha revolucionado la dinámica del ecosistema de pagos al eliminar la exclusividad de Transbank, permitiendo que comercios de diversos tamaños —desde grandes cadenas hasta pequeños almacenes— accedan a una variedad de alternativas para procesar transacciones. Esta evolución está cambiando el rostro del comercio en el país, brindando mayor flexibilidad y opciones a los negocios minoristas, que ahora pueden elegir entre múltiples proveedores de servicios de adquirencia.
Un desarrollo significativo en esta área es la implementación y expansión de las redes de adquirencia por parte de instituciones financieras como Banco de Chile, junto con la reciente adquisición de Klap por parte de Banco Itaú. La reciente ratificación del nuevo esquema tarifario por la Corte Suprema marca un hito relevante que establece nuevas reglas para el sector. Este conjunto de cambios impulsa una competencia más feroz, lo que no solo beneficia a los consumidores y comerciantes, sino que también asegura que los costes se mantengan bajos, tal como señala Álvaro Villalón, BDM Payment en Coasin Logicalis.
La multiadquirencia permite introducir una mayor cantidad de intermediarios que compiten por el servicio al comercio, brindándoles la capacidad de comparar tarifas en tiempo real y elegir la más conveniente. Este cambio no solo simplifica el proceso de aceptación de pagos, sino que también fomenta el crecimiento de Proveedores de Servicios de Pago (PSP), quienes están capitalizando esta oportunidad para ofrecer soluciones específicas que se adapten a las necesidades de diferentes segmentos de mercado, incluyendo el retail y comunidades con flujos de caja particulares.
Con la transición a un sistema más diversificado de métodos de pago desde el modelo de tres partes a cuatro partes en 2020, la hegemonía de Transbank disminuye paulatinamente, mientras la banca se embarca en la expansión de sus propias redes de adquirencia. Esto ha fortalecido el panorama financiero chileno, con avances que han facilitado aún más la aceptación de pagos en puntos de venta pequeños gracias a dispositivos POS más accesibles y tecnológicos. Estos equipos ofrecen alta fiabilidad y menores tasas de fallo, algo esencial para el funcionamiento continuo de cualquier negocio.
A medida que el sector continúa su proceso de reajuste, se anticipa la consolidación de tres o cuatro actores principales en el ámbito de las adquirencias. Sin embargo, este reajuste no será negativo, ya que abrirá un camino para que los PSP tomen un papel protagónico, enfocándose en ofrecer la mejor experiencia de procesamiento a los comercios. Con un ecosistema de pagos en constante evolución, Chile se perfila a mantener un orden definido y equitativo entre los participantes, lo que será clave para asegurar viabilidad y rentabilidad a largo plazo en un mercado que, aunque maduro, sigue enfrentando desafíos dada su escala.
















