La ingeniera civil hidráulica Paola Basaure, quien cuenta con más de dos décadas de experiencia en evaluación ambiental y participación ciudadana, se ha convertido en una figura clave en la empresa Transelec, donde busca una integración armónica entre la infraestructura eléctrica y las comunidades que cohabitan en su proximidad. Basaure, actual vicepresidenta de Asuntos Corporativos y Gestión Socioambiental, destaca que entender la infraestructura desde la perspectiva de las personas es fundamental para el éxito de los proyectos. De esta manera, la comunicación clara, la presencia territorial y el involucramiento temprano se convierten en pilares de una gestión enfocada en establecer vínculos duraderos con los territorios atravesados por las líneas de transmisión eléctrica.
Con una línea de transmisión que puede extenderse a lo largo de cientos de kilómetros, es esencial para Basaure que las comunidades, autoridades y propietarios comprendan el impacto y los beneficios potenciales que puede traer la nueva infraestructura. La ingeniera sostiene que siempre es necesario adoptar una postura empática, explicando los proyectos de forma comprensible y transparente. «Explicar las cosas y ojalá ponerse en el lugar del otro» es su mantra al abordar la relación entre el desarrollo de proyectos y la sostenibilidad social y ambiental.
Uno de los aspectos más destacados del enfoque de Basaure es el principio de «relacionamiento temprano». Ella argumenta que es fundamental conocer el territorio y a sus habitantes antes de que las decisiones de un proyecto sean definitivas. Al iniciar un nuevo proyecto, Transelec realiza un análisis socioambiental desde las primeras etapas, permitiendo que la información recogida sobre las preocupaciones e inquietudes de las comunidades influya en el diseño y la ejecución del proyecto. La recolección de información, mediante entrevistas y grupos focales, se convierte en una herramienta crucial para entender la dinámica local y articular propuestas que respondan a las necesidades identificadas.
Basaure también enfatiza la importancia de traducir el lenguaje técnico de la industria eléctrica en términos accesibles para la población. Consciente de que la terminología compleja puede crear distancias, se esfuerza por adaptar la comunicación a las realidades de quienes viven cerca de las instalaciones. La premisa es que, al proporcionar información de manera clara y directa, se puede empoderar a las comunidades para que participen activamente en los procesos que les afectan. En este sentido, la comunicación efectiva no solo busca informar, sino también construir relaciones de confianza duraderas.
Finalmente, su visión de que Transelec no es solo una empresa que realiza construcciones temporales, sino un vecino que permanecerá en un territorio durante generaciones, redefine cómo se entienden las relaciones comunitarias. La presencia de la empresa en el territorio se extiende más allá del cumplimiento de normativas, transformándose en un compromiso activo con el bienestar de las comunidades. En un contexto en el que Chile necesita expandir sus redes eléctricas para integrar más energía renovable, la perspectiva humanizada de Basaure puede convertirse en un modelo de gestión que beneficie tanto a la empresa como a las comunidades a largo plazo.
















