Un estudio reciente del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (CEMLA) ha puesto de manifiesto una reveladora tendencia en la recepción de remesas en la región centro, sur y oriente de México. Este informe destaca que un 69.5% de los beneficiarios de remesas en entidades como Puebla, Hidalgo, Estado de México, Morelos, Tlaxcala y Veracruz son mujeres. Esto implica que, de aproximadamente 2 millones de adultos que reciben este ingreso, más de 1.4 millones son féminas. Este dato no solo refleja la creciente feminización de la economía en estas regiones, sino también la pesada carga social y económica que recae sobre ellas, quienes frecuentemente asumen la responsabilidad de ser cuidadoras y administradoras del hogar, así como las principales sostenedoras de sus familias.
Esta tendencia no es exclusiva de la región de Puebla, sino que resuena a nivel nacional. Según el CEMLA, en el noroeste del país, el 63% de quienes reciben remesas son mujeres, mientras que en la Ciudad de México esta cifra se eleva al 62.9%. A nivel nacional, el 61.8% de los receptores de remesas son mujeres, un claro indicador de una realidad estructural que refleja el papel preponderante de la mujer en la economía familiar, muchas veces en un contexto socioeconómico adverso.
A pesar de que Puebla se destaca por sus altos índices de recepción de remesas, el occidente del país y el bajío son las regiones que más fondos reciben, con estados como Jalisco, Michoacán, Guanajuato y Zacatecas liderando esta lista. En estas áreas, más de 3 millones de personas se benefician de las transferencias económicas de familiares que residen en el extranjero, lo que resalta la importancia de la migración en la economía local y la dependencia de estos recursos para la subsistencia.
Según datos publicados por el Banco de México (Banxico), Puebla recibió durante el año 2024 alrededor de 3 mil 366 millones de dólares en remesas, consolidándose como uno de los estados más importantes en este ámbito a nivel nacional. Municipios como Tehuacán, Atlixco, Izúcar de Matamoros, San Martín Texmelucan y Tecamachalco se destacan por ser los principales receptores de estas transferencias. Esto pone de relieve cómo la migración, la precariedad local y la economía doméstica están intrínsecamente conectadas, generando un ciclo en el que las remesas se convierten en un salvavidas para muchas familias.
Finalmente, es fundamental entender que las remesas trascienden la simple transferencia de dinero; representan conexiones afectivas, esfuerzos de supervivencia y formas de resistencia comunitaria ante un sistema que frecuentemente expulsa a sus ciudadanos. Las mujeres en Puebla, a menudo invisibilizadas en la esfera pública, juegan un rol crucial como el motor que mantiene la estabilidad de miles de hogares. La evidencia presentada por el estudio de CEMLA subraya la urgencia de reconsiderar el papel de las mujeres en la economía y la necesidad de implementar políticas públicas que reconozcan y fortalezcan su papel central en la gestión de recursos, tanto familiares como comunitarios.
















