El viernes, los detectives de la Policía de Investigaciones (PDI) llegaron al Hospital San Juan de Dios con el propósito de recoger el testimonio de Rodrigo Rojas Vade, un individuo de 42 años. Rojas Vade es conocido por su participación activa en la convención constitucional en Chile, pero su situación actual es alarmante. La atención policial surgió tras un violento incidente ocurrido el miércoles por la noche, donde fue agredido en un sector eriazo de la Ruta 78, cerca de Pomaire. Este caso ha captado la atención de los medios, especialmente por el estado crítico en el que fue encontrado.
En el momento de su hallazgo, Rojas Vade fue encontrado con las manos y pies atados, además de haber sido rociado con un líquido desconocido y marcado con escritos políticos en sus brazos. Estos detalles inquietantes han llevado a las autoridades a profundizar en las circunstancias que rodearon su ataque. La razón de la visita de los detectives al hospital no fue casualidad, ya que poco después de despertar de un coma inducido, Rojas Vade se encontraba en un estado delicado y su testimonio se volvió crucial para la investigación.
Al recabar su declaración, se reveló que Rojas Vade no podía proporcionar información clara sobre los eventos que llevaron a su agresión. Los detectives, en su interrogatorio, le preguntaron si recordaba algún detalle sobre sus atacantes, a lo que él respondió que no recordaba nada. Sin embargo, Rojas Vade pudo recordar de manera vaga que había salido de su casa con la intención de comprar cigarros, y que su memoria se apagó en el camino de regreso. «No me acuerdo», fueron sus palabras repetidas ante la insistencia de los funcionarios policiales.
La falta de información directa de Rojas Vade ha llevado a la PDI a buscar respuestas en su círculo cercano. Los investigadores han comenzado a tomar declaración a los amigos y familiares que estuvieron con él antes de su salida de casa. Estos testimonios podrían iluminar la oscuridad que rodea este caso, ya que podrían ofrecer pistas sobre su estado de ánimo o posibles amenazas que enfrentaba antes de ser agredido. La investigación continúa activa, buscando conexiones y antecedentes que desvelen la naturaleza del ataque.
Este incidente ha conmocionado a la opinión pública y ha reavivado debates sobre la seguridad de las personas involucradas en movimientos sociales en Chile. La violencia política no es un fenómeno nuevo, pero cada caso representa un golpe al ideal de un diálogo pacífico. La PDI se ha comprometido a profundizar en esta investigación, dejando claro que no se detendrán hasta obtener respuestas. La comunidad sigue a la expectativa de saber qué llevó a este ataque y qué medidas se tomarán para proteger a quienes enfrentan riesgos similares.
















