Rosa Devés Alessandri, la primera mujer en ser rectora de la Universidad de Chile

Durante su campaña, afirmó tener la fuerte convicción de que la Universidad de Chile debe promover la democracia, la justicia, el pluralismo y el respeto a los Derechos Humanos y aportar conocimiento relevante para ser partícipes de los cambios en materia social, política, cultural, económica y educacional que se deliberan actualmente en el país.

La Universidad de Chile tiene 180 años de trayectoria educativa, encabezados por su primer rector, Andrés Bello López (1843-1865), son 30 los hombres que han liderado la casa de estudios.

Esta jornada, por primera vez en su historia, será una mujer quien liderará la institución, la bioquímica Rosa Devés Alessandri, quien ganó con un 51% de los votos válidamente emitidos. Tiene un doctorado en la disciplina, estudios de postdoctorado en el Departamento de bioquímica de la University of Southern California, Los Angeles.

Rosa Devés se desempeña desde 1980 como profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad, donde enseña biofísica y realiza investigación de fisiología celular.

También fue prorrectora de la Casa de Bello entre los años 2010 y 2014 durante el rectorado de Víctor Pérez Vera, anteriormente se desempeñó como Directora del Departamento de Postgrado y Postítulo de la Vicerrectoría de Asuntos Académicos de esta misma institución.

La académica y ex subdirectora del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICBM), desde 2002 participa en el equipo directivo del Programa “Educación en Ciencias basada en la Indagación (ECBI)” para la Enseñanza Básica, y desde el 2003 es Miembro Correspondiente de la Academia Chilena de Ciencias.

Durante su campaña, afirmó tener la fuerte convicción de que la Universidad de Chile debe promover la democracia, la justicia, el pluralismo y el respeto a los Derechos Humanos y aportar conocimiento relevante para ser partícipes de los cambios en materia social, política, cultural, económica y educacional que se deliberan actualmente en el país.

A partir de la concepción de la educación superior como un derecho y de la convicción que la ciudadanía se construye a través del encuentro de seres humanos complejos, con múltiples historias de vida, en una comunidad que respeta y se nutre de la diversidad, “asumimos el compromiso de profundizar la equidad y la inclusión en el ámbito de la formación”, promete en su programa.

Además, considera que la discriminación estructural y cultural que sufren las mujeres y las disidencias sexuales, “castiga las diferencias transformándolas en desigualdades sociales”, lo cual requiere de una atención especial y constante, ya que contradice la misión y valores fundantes de la Universidad.

Por ello, puntualiza que se enfrentarán ante el desafío de avanzar conjuntamente hacia la igualdad efectiva en todas las dimensiones del quehacer universitario, “lo que exige persistir y profundizar los esfuerzos para erradicar las discriminaciones aún presentes en la cultura institucional, muchas veces inadvertidas en regulaciones y procedimientos cotidianos, para lograr una cultura institucional favorable a la igualdad y proyectar este desafío hacia el sistema universitario en su conjunto”.

Compartir: