Los espacios comunes de un condominio representan una parte fundamental del valor total del inmueble, alcanzando hasta un 60%. Esta realidad pone de relieve la importancia de asegurar estas áreas, ya que su omisión no solo implica una falta de respaldo para la comunidad, sino que también puede tener consecuencias devastadoras en caso de un siniestro. El reciente incendio en un edificio del centro de Santiago ha reabierto el debate sobre la preparación de los condominios para enfrentar emergencias, revelando preocupaciones serias acerca de la capacidad de estas estructuras para proteger a sus residentes en momentos de crisis.
La Ley de Copropiedad Inmobiliaria exige que los condominios cuenten con seguros, pero estas normativas deberían verse como una herramienta esencial para la protección del patrimonio colectivo. Según María José Ibarra, directora de la Asociación Gremial de Corredores de Seguros de Chile (ACOSEG), un seguro adecuado puede hacer la diferencia en situaciones extremas, ayudando a restaurar no solo la estructura física del edificio, sino también la estabilidad emocional de quienes allí viven. El riesgo de un incendio, un sismo o un fallo eléctrico puede afectar gravemente elementos comunes como ascensores, techos y muros estructurales, lo que destaca aún más la necesidad de una correcta cobertura.
El cálculo del seguro debe realizarse con cuidado para evitar caer en un fenómeno conocido como infraseguro, donde el monto contratado es inferior al valor real a asegurar. Este tipo de errores pueden resultar en grandes pérdidas económicas para la comunidad, ya que un siniestro de gran magnitud podría dejar a los copropietarios expuestos a gastos extraordinarios. ACOSEG indica que contratar un corredor de seguros con experiencia es fundamental para evitar estos problemas y asegurar una cobertura ajustada a las necesidades de la propiedad, evitando así que los residentes tengan que cubrir cuotas adicionales por reparaciones.
Además de cumplir con las normativas, un seguro adecuado protege a la comunidad de posibles conflictos legales y gastos que podrían surgir tras un siniestro. Sin la cobertura necesaria, podría haber litigios internos entre copropietarios y acciones civiles contra quienes gestionan la administración del condominio. El estrés económico y emocional que puede derivarse de no estar asegurado es considerable, por lo que contar con una póliza bien estructurada es vital para la armonía entre vecinos y la estabilidad financiera de todos.
Por último, es importante resaltar la existencia de coberturas adicionales, como la de inhabitabilidad, que se torna crucial en situaciones donde las unidades quedan inhabilitadas. Esta cobertura permite a los residentes costear arriendos temporales mientras se realizan las reparaciones necesarias. En un contexto donde los desastres son cada vez más frecuentes, la adopción de seguros no es solo una opción, sino una necesidad. ACOSEG enfatiza que, más allá de ser un deber legal, un seguro colectivo de copropiedad es una herramienta fundamental de protección ante lo inesperado.
















