Durante la Semana Santa de 2025, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) llevó a cabo un importante operativo que resultó en la clausura de 31 proyectos en ecosistemas costeros por la destrucción de la naturaleza sin los permisos necesarios. Esta acción se desarrolló dentro del marco del Operativo Nacional de Ecosistemas Costeros y Playas Turísticas, que tuvo lugar del 14 al 25 de abril, y que se centró en la inspección de más de 1,470 km de litoral en 17 estados del país. Las autoridades realizaron visitas de inspección y recorridos de vigilancia en 216 playas, así como en 40 Áreas Naturales Protegidas (ANP) federales y diversos sitios Ramsar, evidenciando un compromiso firme con la protección ambiental.
Las clausuras afectaron diversas construcciones inmobiliarias y proyectos turísticos ilegales, así como obras urbanas que operaban sin las autorizaciones ambientales requeridas por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). En varios estados, como Yucatán y Chiapas, se intervino directamente en edificaciones cuestionables que provocaban la remoción de vegetación forestal y alteraciones del uso del suelo. Por ejemplo, en Yucatán, se suspendieron obras de desmonte de dunas en Telchac y Sisal, mientras que en Chiapas se clausuraron siete obras en las playas Puerto Arista y del Sol, subrayando la necesidad de adherirse a las normativas ambientales vigentes.
Durante el operativo, se registraron también decomisos de especies protegidas, reflejando un enfoque integral en la protección de la fauna local. En un incidente notable en playa Los Muertos, Puerto Vallarta, se incautaron un mono capuchino y un lémur de cola anillada, mientras que en Coatzacoalcos, Veracruz, se aseguraron 76 huevos de tortuga lora, una especie en peligro. Asimismo, se retiraron muebles y otros objetos que obstruían el acceso público a las playas, reafirmando el derecho de la ciudadanía a disfrutar de estos espacios naturales sin restricciones.
La Profepa extendió sus acciones a áreas naturales de alto valor ecológico, incluidas las reservas de La Encrucijada, Los Tuxtlas, Ría Celestún, Cabo Pulmo y Huatulco. Además, fueron objeto de vigilancia áreas cruciales como Yum Balam y la Laguna de Términos, así como el Santuario Playa Puerto Arista. En sitios Ramsar, se verificaron los manglares de Sontecomapan, la Laguna de Tamiahua y los corales de Huatulco, todos considerados humedales prioritarios que requieren protección especial para conservar su biodiversidad.
Mariana Boy, titular de la Profepa, anunció que se iniciarán procedimientos administrativos para sancionar a quienes hayan incumplido la normatividad ambiental. Esta declaración refuerza el compromiso de la institución de salvaguardar los ecosistemas y la vida silvestre que albergan. La Profepa continúa así su estricta labor de vigilancia, demostrando que los esfuerzos por proteger el medio ambiente son una prioridad en el contexto actual, especialmente frente a las amenazas derivadas del desarrollo no regulado en zonas costeras.
















