Las autoridades han activado un plan de contingencia debido a la llegada de un sistema frontal que traerá intensas precipitaciones y ráfagas de viento a la zona central del país, lo que ha generado una amplia preocupación en la población. Este fenómeno meteorológico, que se siente con más fuerza entre las regiones del Biobío y Coquimbo, se espera que tenga su punto álgido entre la madrugada y la jornada del jueves, con lluvias estimadas entre 20 y 30 milímetros. En este contexto, las autoridades han instado a la población a mantener la calma y seguir protocolos de prevención ante el mal tiempo inminente.
De acuerdo con las declaraciones del meteorólogo Elio Brufort de la Dirección Meteorológica de Chile, las condiciones climáticas desfavorables se intensificarán la noche del miércoles, con rachas de viento que podrían superar los 80 kilómetros por hora. Este aspecto del sistema frontal es especialmente crítico, ya que podría ocasionar la caída de árboles y otros elementos en áreas urbanas, así como afectar la red eléctrica existente. Las autoridades han estado trabajando proactivamente para identificar posibles puntos críticos, con especial atención en los sectores más vulnerables de las regiones afectadas.
Con el objetivo de coordinar esfuerzos preventivos, se llevó a cabo una mesa técnica en las oficinas regionales de Senapred, donde se reunieron diversas autoridades y representantes de empresas eléctricas. El delegado presidencial de la Región Metropolitana, Gonzalo Durán, destacó la importancia de este trabajo conjunto, subrayando la necesidad de preparar adecuadamente la infraestructura y asegurar todo el cumplimiento normativo por parte de las compañías de servicios eléctricos. De acuerdo a lo compartido en la reunión, se están verificando los planes de prevención para mitigar cualquier posible interrupción en el suministro de energía.
Fernando Fredes, jefe de coordinación de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), enfatizó las responsabilidades de las empresas de distribución eléctrica en este contexto. La normativa vigente les exige mantener sus instalaciones en condiciones óptimas, lo que incluye la poda y tala de árboles que puedan representar un riesgo para las líneas eléctricas. Este aspecto se vuelve crucial en situaciones como la que se avecina, donde las condiciones adversas incrementan las probabilidades de accidentes y cortes de suministro.
Finalmente, las autoridades han hecho un llamado urgente a la población para que sigan las recomendaciones de prevención, tales como mantener limpias las canaletas para evitar inundaciones y reportar a las empresas eléctricas cualquier árbol que pueda generar riesgos para la infraestructura. También se ha instado a las personas electrodependientes a asegurarse de tener su registro actualizado, facilitando así la coordinación de ayuda en caso de cortes prolongados de energía. Las medidas preventivas son esenciales para minimizar el impacto del sistema frontal que se aproxima y garantizar la seguridad de todos los habitantes en las regiones afectadas.
















