En su más reciente reunión de política monetaria, el Consejo del Banco Central de Chile ha decidido mantener la tasa de interés en un 4,5%, una decisión que fue adoptada por unanimidad entre sus miembros. Este consenso refleja la necesidad de equilibrar las presiones inflacionarias actuales con la débil demanda interna que enfrenta la economía chilena. A pesar de la tensión geopolítica creciente en Medio Oriente, que ha elevado los precios de la energía, el Consejo ha optado por una postura de cautela, en un contexto donde la actividad económica se muestra resiliente, especialmente en sectores vinculados al desarrollo de la inteligencia artificial.
En el ámbito internacional, las tensiones políticas en Medio Oriente han tenido un impacto notable en los precios del petróleo, que han aumentado en aproximadamente un 25% desde el informe de proyección de inflación (IPoM) de septiembre. Este aumento en los precios del petróleo se suma a un fenómeno de El Niño, que ha comenzado a influir negativamente en los precios de los alimentos y en los costos asociados a la energía y el transporte. Esta situación ha intensificado las preocupaciones respecto a la inflación a nivel global y ha dificultado la planificación económica, pues las proyecciones de precios reflectan una realidad más adversa que la anticipada anteriormente.
El mercado laboral también se encuentra en una etapa delicada, con un ligero incremento en la tasa de desempleo medida al finalizar agosto. Mientras tanto, los costos laborales por hora continúan en niveles elevados, lo que sugiere que las presiones inflacionarias podrían persistir en el tiempo. Aunque la inflación acumulada hasta septiembre se alinea con las proyecciones del Banco Central, el incremento en las expectativas de inflación a corto plazo pone a prueba la capacidad de la política monetaria para estabilizar la economía en un entorno bursátil volátil, caracterizado por el fortalecimiento del dólar y un aumento en las tasas de interés a largo plazo.
Gustavo González, académico del Instituto de Economía UC, ha comentado que la decisión de mantener la tasa de interés en 4,5% por parte del Banco Central se alinea con la situación económica actual, marcada por importantes presiones inflacionarias de oferta y una demanda doméstica debilitada. La depreciación del peso, que se encuentra cerca de los 1000 pesos por dólar, ha incrementado los costos de bienes importados, afectando directamente la inflación al consumidor. Además, el alza en los precios del petróleo y la lenta ejecución de proyectos de inversión han contribuido a una contracción en el consumo, lo que a su vez agrava el desempleo, creando un ciclo desafiante para la economía chilena.
Por último, el Banco Central enfatiza que tomará decisiones en función del desarrollo de la inflación y la economía global, reafirmando su compromiso de alcanzar una inflación del 3% a dos años vista. La incertidumbre actual obliga al Consejo a estar atento a cualquier señal que pudiera requerir ajustes en la política monetaria. La publicación de la Minuta de esta reunión está programada para el 4 de noviembre de 2026, con la próxima reunión de política monetaria el 15 de diciembre del mismo año, lo que indica que seguimos en un periodo de vigilante atención a las dinámicas globales y locales.
















