El segundo levantamiento del Termómetro Pyme ha revelado que la dependencia del autofinanciamiento en las micro, pequeñas y medianas empresas de Chile no es un fenómeno aislado, sino una manifestación de una fragilidad estructural persistente. Este análisis, realizado por la comunidad empresarial PROPYME y DefensaDeudores.cl, corresponde a la medición aplicada a 1.257 MiPymes en todo el país y se centra en el desempeño del mes de enero de 2026. Los resultados muestran que aún persiste la presión financiera sobre estos negocios, lo que plantea un panorama preocupante para el sector, que depende en gran medida de los recursos personales de sus propietarios para poder operar.
Según los datos, el 57% de las empresas encuestadas admitió haber inyectado sus ahorros o ingresos personales para mantener el funcionamiento de sus negocios durante el último mes, mientras que solo el 43% no tuvo que recurrir a esta práctica. Este hecho evidencia la difícil situación que enfrentan las MiPymes, ya que gran parte de ellas están utilizando ahorros familiares para lidiar con retos financieros. El abogado y fundador de DefensaDeudores.cl, Ricardo Ibáñez, ha subrayado que este comportamiento es indicativo de una situación crítica que puede favorecer alternaciones en la liquidez y, si no se toman medidas adecuadas, podría desembocar en insolvencias.
El informe también pone de manifiesto que la remuneración a los trabajadores está afectada, con solo el 22% de las MiPymes cumpliendo a tiempo con las cotizaciones previsionales. Además, el 25% de estas empresas optó por postergar el pago del IVA, lo que denota una gran tensión de liquidez a corto plazo. Estas cifras reflejan un estancamiento comercial en el sector, donde solo un 16% de los encuestados reportó un aumento en sus ventas, mientras que el 41% vio una disminución. Esta falta de crecimiento en los ingresos limita severamente la generación de flujo de caja necesario para la sostenibilidad de las empresas.
A pesar de la situación desafiante, el 78% de las MiPymes no ha solicitado créditos bancarios, mientras que el 14% optó por el factoring como un medio para mejorar su flujo de caja. Este aumento menor en el uso de la financiación externa sugiere una falta de confianza en el sistema financiero, lo que podría estar impidiendo que las empresas busquen las herramientas necesarias para salir de la crisis. Asimismo, un 32% de las empresas mantiene deudas vigentes con la Tesorería General de la República, lo que representa una carga financiera significativa para una gran parte del sector.
Rodrigo Bon, director ejecutivo de PROPYME, ha manifestado que la nueva administración gubernamental debe actuar rápidamente para reactivar las ventas de las MiPymes y facilitar el acceso al financiamiento. Bon enfatizó en la necesidad de abordar esta situación de manera integral para evitar que la dependencia en el autofinanciamiento y la presión financiera se convierta en un problema social. Por lo tanto, el Termómetro Pyme se posiciona como una herramienta clave para la evaluación y la identificación temprana de riesgos que permitirá a las autoridades y a los mismos emprendedores tomar decisiones informadas y promover un entorno empresarial más saludable.
















