Esta mañana, el Tribunal Oral de Cañete dictó su veredicto en uno de los juicios más esperados del año, al condenar a Felipe, Tomás y Jefferson Antihuén Santi, así como a Nicolás Rivas Paillal, por el triple homicidio de carabineros ocurrido en la comuna en abril de 2024. El fallo, que fue emitido tras seis semanas intensas de audiencias, devuelve una sensación de justicia a la comunidad, marcada por la tragedia vivida por las familias de los carabineros asesinados y por el impacto que el caso tuvo en la seguridad pública.
Los hechos se remontan a la madrugada del 27 de abril de 2024, cuando los funcionarios policiales Sergio Arévalo, Carlos Cisternas y Misael Vidal estaban cumpliendo con una medida cautelar en un domicilio rural de Cañete. Según la acusación del Ministerio Público, los carabineros fueron emboscados y ejecutados con sus propias armas, lo que demuestra una planificación macabra y un desprecio total por la vida, principios fundamentales que resguardan los funcionarios del orden.
Los testimonios presentados durante el juicio, así como las evidencias recabadas por la fiscalía, arrojaron luz sobre la naturaleza violenta y brutal del crimen. La viuda del cabo Vidal, Fernanda Antillanca, expresó su alivio tras conocer el veredicto, indicando que este fallo no solo busca justicia para su esposo, sino que también responde a la necesidad de que la sociedad reconozca el sacrificio que hacen los carabineros para proteger y servir a la comunidad.
En este caso, los hermanos Antihuén Santi fueron condenados como los autores materiales del asesinato, mientras que Nicolás Rivas fue declarado culpable en calidad de autor colaborador. El tribunal destacó la importancia de penalizar no solo a quienes ejecutan los crímenes, sino también a aquellos que los instigan o colaboran en su ejecución, enviando un mensaje claro en contra de la criminalidad.
El fallo ha suscitado reacciones diversas en la comunidad, donde muchos celebran el veredicto como un paso hacia la justicia, mientras que otros expresan su preocupación por la creciente violencia en Cañete y en otras regiones del país. Este caso, que ha capturado la atención del país, refleja los retos permanentes en el enfrentamiento de la delincuencia y la protección de quienes arriesgan sus vidas en el cumplimiento de su deber.
















