Una tensa situación se vivió en la comuna de Quilleco la noche del domingo 4 de octubre, cuando Carabineros recibió un llamado alertando sobre un incidente de violencia intrafamiliar. La primera alerta fue emitida a las 21:25 por un joven preocupado por la discusión entre sus padres, señalando que su padre podría estar bajo los efectos del alcohol. A pesar de que la madre no deseaba denunciar a su esposo por los insultos recibidos, la policía procedió a documentar el incidente por motivos de protocolo, dejando constancia de la situación antes de retirarse alrededor de las 21:40.
Sin embargo, la noche no terminó allí. A las 23:00, tras atender otros llamados, la central de Carabineros requirió a los funcionarios regresar al domicilio de calle Barros Arana. De acuerdo con la información proporcionada por el hijo de la pareja, Rodrigo Cerda Padilla, las discusiones continuaban, y su padre seguía encerrado en una habitación. Ante la situación, los carabineros decidieron ingresar a la vivienda, con el consentimiento del hijo.
La situación se tornó violenta cuando el padre, al abrir la puerta, mostró una escopeta. En ese instante, el personal policial, alertado por el hijo sobre la presencia del arma, desenfundó sus pistolas en preparación para una posible confrontación. Éste fue un momento crítico, marcado por la tensión, ya que el hombre disparó de inmediato, alcanzando al sargento segundo Jaime Urrea en el cuello, lo que provocó una hemorragia severa.
El cabo Nicolás Cerda, quien se encontraba presente en el incidente, disparó en respuesta, aunque no se pudo confirmar si impactó al agresor. Tras este caos, los carabineros llevaron a cabo un ágil y arriesgado operativo para reducir al sospechoso. Con ayuda de su compañero, lograron controlar al hombre y colocarle bajo arresto a las 23:15, en medio de la confusión y el ruido de la crisis.
Tras garantizar la detención, el cabo Cerda se convirtió en el primer respondedor, intentando estabilizar a su compañero, el sargento Urrea. Utilizó una prenda para contener la hemorragia y, además, llevó a cabo maniobras de reanimación mientras se solicitaba asistencia médica. A medida que la situación se desarrollaba, un apoyo adicional fue solicitado, subrayando la gravedad de la herida del oficial y la complejidad de la intervención policial esa noche.
















