El comité Vivienda Digna del Frente Popular de Maipú ha llamado la atención del SERVIU mediante una movilización pacífica, realizada el pasado 17 de abril, donde exigieron avances tangibles en su proyecto destinado a la construcción de 220 viviendas sustentables. Este movimiento surge en un momento crítico, debido a la creciente crisis habitacional que afecta a numerosas familias en la región. Durante la protesta, los miembros del comité denunciaron la existencia de serias demoras burocráticas que dificultan la gestión del proyecto, y se percibe una alarmante falta de voluntad política para abordar sus necesidades habitacionales de manera efectiva.
Fundado en 2015, Vivienda Digna ha sido testigo de la lucha constante de las familias de Maipú contra el hacinamiento y los altos costos de arriendo. Con un enfoque en la autogestión, los pobladores han logrado consolidar una comunidad que se organiza activamente para mejorar su calidad de vida. No solo buscan un techo, sino también un espacio que promueva la equidad, apoyando en particular a grupos vulnerables como mujeres jefas de hogar y migrantes. Esta fuerte unión ha sido clave para superar la indiferencia de las autoridades y ha definido un camino hacia la construcción de un barrio que no solo busca lo material, sino también lo social.
El proyecto habitacional que propone Vivienda Digna no solo se centra en las viviendas per se, sino que también incluye diversas instalaciones comunitarias. Las viviendas, construidas principalmente en madera, están diseñadas para ser sostenibles desde el punto de vista ambiental y energético, invitando así a un estilo de vida que respete el entorno. La inclusión de áreas comunes, como huertas, centros de atención médica, y espacios para actividades educativas, resalta la visión integral del proyecto: crear un ecosistema de apoyo y cooperación que fomente la comunidad y la vida en conjunto, en un marco de respeto por el medio ambiente.
Sin embargo, tras la adquisición del terreno por parte del SERVIU en 2022, el comité ha enfrentado obstáculos significativos que han ralentizado el avance del proyecto. Las complicaciones incluyen requisitos normativos que no son claros, afirmaciones de insuficiencia de fondos y exigencias de incrementar la densidad de viviendas, lo que pondría en riesgo la calidad de vida de los futuros residentes. Estas dificultades han llevado a los miembros del comité a cuestionar la verdadera intención detrás de estas demoras, señalando que reflejan una falta de compromiso político hacia las comunidades organizadas, lo que ha motivado su reciente movilización.
El llamado a la acción y la unidad sigue siendo un aspecto crucial en la lucha del Frente Popular de Maipú. En la manifestación del 17 de abril, se reclamó la agilización de trámites, claridad en los procesos de financiamiento y el respeto al diseño original del proyecto. Los voceros del comité han enfatizado que estos esfuerzos no son una súplica, sino una exigencia legítima por el derecho a una vivienda digna. A través de su modelo de autogestión, el comité busca inspirar a otras organizaciones a unirse a su causa. En palabras de sus miembros: «El sueño de la vivienda digna es un anhelo colectivo, y juntos lo lograremos».
















