La tragedia sacudió la comuna de La Granja en la Región Metropolitana, donde se confirmó el fallecimiento de una niña de siete años, quien perdió la vida tras ser herida en una balacera que también cobró la vida de su padre, un hombre chileno de 38 años. El brutal suceso ocurrió el pasado fin de semana y ha generado conmoción en la comunidad. Las autoridades han intensificado la investigación tras el devastador resultado de lo que inicialmente se consideró un ataque indiscriminado.
La Fiscalía, a través del Equipo de Crimen Organizado y Homicidios (ECOH), está llevando a cabo una exhaustiva indagación sobre este doble homicidio. De acuerdo con los primeros informes, las víctimas se encontraban dentro de su automóvil junto a una tercera persona, la pareja del padre, quien había salido brevemente en busca de su teléfono. En ese momento, un grupo de desconocidos abrió fuego contra el vehículo, hiriendo gravemente a la niña y matando al padre instantáneamente.
Según declaraciones de la fiscal a cargo del caso, el ataque fue catalogado como un acto directo contra el vehículo en el que se encontraban las víctimas. La rápida reacción de la pareja, quien al regresar pudo constatar el ataque, reafirma la naturaleza premeditada del crimen. Los disparos, que sumaron más de 70, reflejan un nivel de agresividad alarmante y despiertan inquietudes sobre la seguridad en la zona.
Las autoridades han encontrado evidencias balísticas que apuntan a un ataque bien coordinado, con la utilización de dos tipos de armas, un calibre .40 y otro de 9 milímetros. Estas pistas han llevado a la Policía de Investigaciones (PDI) a ampliar su trabajo, aunque hasta el momento no se han presentado detenidos. El Subprefecto Rodrigo Rodríguez, jefe de la Brigada de Homicidios Sur, afirmó que la cantidad de disparos y la naturaleza del ataque son elementos clave en la investigación, que avanza en búsqueda de los responsables.
El impacto de esta tragedia no solo ha resonado en la comunidad de La Granja, sino que también ha abierto un debate sobre el aumento de la violencia en las calles y la necesidad urgente de medidas para garantizar la seguridad ciudadana. La pérdida de una vida tan joven, junto a la del padre que intentaba proteger a su familia, ha conmovido a la sociedad chilena. Las autoridades están comprometidas en dar con los responsables y hacer justicia en memoria de las víctimas en este caso tan doloroso.
















