Una menor resultó herida de bala durante una violenta pelea que estalló en el Saint Christian College, ubicado en la comuna de La Granja, al sur de la capital, según el informe de BioBioChile. Los hechos ocurrieron dentro del establecimiento educativo, pero rápidamente se trasladaron a las afueras, donde se sumaron varios adultos, incluyendo docentes y apoderados. En medio del enfrentamiento, un disparo resonó, alertando a todos los presentes de que una estudiante de quinto básico había sido alcanzada en la pierna por la bala. Ante la gravedad del incidente, la menor fue trasladada al Hospital Padre Hurtado, donde su estado de salud es evaluado por los médicos en este momento.
En medio de la confusión que generó el tiroteo, Roxanna, madre de otra estudiante de 11 años que asiste al mismo colegio, denunció que su hija fue amenazada por miembros de una familia implicada en la confrontación. La madre sostuvo que, al no seguir el colegio los protocolos adecuados, su hija tuvo que llamar para alertarle sobre la situación peligrosa en la que se encontraba. «Si no fuera porque mi hija me dice: ‘Mamá, me están amenazando’, nunca me hubiera enterado; quizás la habrían agredido», lamentó Roxanna, reflejando la angustia que siente como madre en un entorno escolar que debería ser seguro.
El inspector del colegio, Pablo Hernández, declaró que el disparo que hirió a la estudiante parecía haber sido realizado por una mujer encapuchada, cuya identidad y relación con el establecimiento aún no están claras. Hernández destacó que la agresora utilizó una pistola, lo que aumenta la gravedad del incidente ya que se presentó un arma de fuego dentro de un contexto escolar. Tras el disparo, se informó que la mujer se dio a la fuga, lo que añade un nivel de preocupación adicional para los padres y estudiantes del colegio sobre la seguridad dentro y fuera del recinto educativo.
Este incidente ha desatado una ola de inquietud entre los padres de los estudiantes, quienes cuestionan la capacidad del colegio para manejar situaciones críticas y proteger a sus hijos. Muchos han expresado su necesidad de respuestas por parte de la dirección del colegio y de las autoridades locales. Es un llamado urgente a que se implementen medidas de seguridad más estrictas, así como una revisión de los protocolos establecidos para abordar conflictos y amenazas en el entorno escolar. La comunidad educativa se siente vulnerable y desconcertada ante la presencia de actos de violencia de este tipo, que son inaceptables en un lugar destinado a la enseñanza y la formación.
Las autoridades policiales, incluidos Carabineros, están llevando a cabo una serie de diligencias en la zona para determinar los pormenores de lo sucedido y encontrar a la responsable del disparo. Se han abierto investigaciones para esclarecer la situación, mientras la comunidad escolar y los padres esperan respuestas sobre cómo se permitirá que un incidente de tal magnitud ocurra en un entorno educativo. Este suceso es un recordatorio sobre la necesidad apremiante de poner en práctica estrategias que garanticen un entorno seguro para los estudiantes, resaltando la responsabilidad compartida entre las instituciones educativas y las familias.
















