La Clínica Universidad de Los Andes ha sido condenada a pagar la suma de $180 millones a la familia de Linares tras un incidente trágico y desgarrador ocurrido en noviembre de 2022. La historia, que ha resonado profundamente en la comunidad y medios de comunicación, se centra en la dolorosa experiencia de Melissa, madre de un niño prematuro, Samir, quien solo vivió 90 minutos. Según el relato de la madre, el desgarrador momento de la pérdida fue acompañado de una respuesta insensible por parte del médico que atendió su parto, quien le dijo que no había nada que hacer justo cuando ella enfrentaba la devastación de perder a su hijo.
En medio de la conmoción por la muerte de Samir, la familia aceptó un servicio ofrecido por la clínica, que incluiría la inhumación del pequeño en el Cementerio Parroquial de San Bernardo. Sin embargo, el proceso se tornó aún más sombrío cuando al llegar al momento de despedirse, recibieron a su hijo en condiciones indignantes. Melissa relata que en lugar de un ataúd apropiado, Samir fue entregado en una simple caja, con un pequeño contenedor de aluminio que no hacía justicia a la dignidad del niño, quien lamentablemente fue entregado sucio y en un estado inaceptable.
La familia, aún en estado de shock por la pérdida, no pudo prever que el procedimiento seguido por la Clínica estaría tan alejado de las normas establecidas. Al ver la forma en que recibieron a su hijo, Melissa intentó expresar sus preocupaciones al personal, destacando que la tapa de la caja estaba suelta y rogando que le pusieran el cinturón de seguridad al transporte. Sin embargo, el dolor y la confusión de esa situación tan inusual marcaron a la familia de por vida. Fue la intervención de la Seremi de Salud la que reveló que el procedimiento seguido estaba completamente fuera de norma.
Como resultado de la angustiosa experiencia y la indignación que les causó, la familia decidió demandar a la Clínica Universidad de Los Andes. Tras una larga espera de tres años, el fallo judicial finalmente fue favorable para ellos, ordenando a la clínica el pago de $180 millones. Sin embargo, la clínica ha apelado la decisión, lo que ha añadido una nueva capa de sufrimiento para la familia, que siente que están siendo revictimizados en este proceso judicial.
El fallo judicial subrayó que el actuar de la Clínica Universidad de Los Andes estuvo muy lejos de respetar la dignidad de un ser humano, y que el trato otorgado al cuerpo de Samir y a su familia fue humillante y degradante. Este caso ha abierto un debate sobre la importancia de protocolos adecuados en el manejo de fallecimientos, especialmente en situaciones tan sensibles como las que involucran a bebés prematuros, y ha llevado a muchas voces a exigir cambios urgentes en el sistema de salud para proteger la dignidad de los pacientes y sus familias.
















