Una reciente encuesta aplicada a empresas del sector metalúrgico y metalmecánico, bajo la Asociación de Industrias Metalúrgicas y Metalmecánicas (ASIMET), ha revelado que una disminución del 10% en el precio de la electricidad podría tener efectos directos y significativos en la producción y la inversión de las empresas. Esta investigación expone las preocupaciones de los empresarios respecto a las distorsiones actuales del mercado eléctrico chileno, que están inflando artificialmente los costos energéticos y, en consecuencia, limitando la competitividad de las industrias nacionales. Fernando García, presidente de ASIMET, subrayó que estas alteraciones son preocupantes, ya que han derivado en un mayor costo que las empresas deben asumir para operar, comprometiendo su capacidad de inversión y desarrollo.
El estudio, denominado “Análisis del Precio Estabilizado de los Pequeños Medios de Generación”, realizado por Acenor en colaboración con el Consejo Minero, examina la evolución del sistema eléctrico chileno en las últimas dos décadas, evidenciando una acelerada transformación impulsada principalmente por la incorporación de energías renovables y el aumento de los Pequeños Medios de Generación (PMG). Sin embargo, la investigación aclara que el régimen de precios estabilizados, aunque creado como un incentivo para fomentar la entrada de estos pequeños generadores, ha ocasionado distorsiones en el sistema eléctrico, elevando las compensaciones que se traducen en costos extras para los consumidores industriales.
La encuesta realizada en diciembre mostró que un alarmante 90% de las empresas encuestadas experimentan un nivel elevado de preocupación respecto a los costos de la energía eléctrica, considerando este gasto como un componente crucial dentro de su estructura de costos operacionales. Además, un 81% de los encuestados citó la incertidumbre regulatoria del sector eléctrico como un determinante esencial en sus decisiones empresariales. Estos resultados reflejan que, en el contexto actual, el costo de la electricidad ha pasado de ser un ítem secundario a convertirse en una variable clave para el crecimiento y la empleabilidad en el país.
El análisis de los impactos de una posible reducción del 10% en el precio de la electricidad muestra resultados prometedores. Un 52% de las empresas manifestaron que se verían incentivadas a aumentar sus inversiones si los costos energéticos fueran más bajos, lo que a su vez fortalecería su capacidad productiva frente a la competencia internacional. Con precios más competitivos, la industria chilena podría mejorar su posicón frente a importaciones, lo que tendría repercusiones positivas en el mercado laboral al generar más empleos.
En el marco de la transición energética, los empresarios valoran el avance hacia una matriz energética más limpia. Sin embargo, advierten que las restricciones en la transmisión de energía están encareciendo el acceso a fuentes renovables. En respuesta, algunas empresas han comenzado a implementar sistemas de autogeneración. A pesar de que la energía solar está logrando cubrir una parte considerable de su consumo, persisten limitaciones regulatorias para la inyección de excedentes al sistema. Es crucial que las futuras reformas en el sector eléctrico se enfoquen en crear un entorno regulatorio claro y eficiente que no encarezca la producción ni afecte la competitividad de la industria nacional.
















